El escándalo de la corrupción
La dignidad nacional está siendo manchada por las denuncias públicas escandalosas de soborno, de negociados ilícitos y de violación de las leyes por parte de los que comparten el poder en Panamá.
El Partido Del Pueblo advierte que se debe distinguir entre la corrupción como fenómeno y el ejercicio de la corrupción institucionalizada que se está viviendo. En el primer caso, la corrupción en nuestro medio es un fallo de fábrica, es una tara congénita de la República que surgió desde 1903. Esa corrupción ha sido la madre del anti-patriotismo en Panamá, de la burocracia oligárquica y servil en pro del tutelaje yanqui, de las mafias políticas que desde un club tan conocido como poderoso han manipulado y dirigido el destino infamante de la patria aherrojada secularmente y que ha causado el largo martirio y frustración reiterada del pueblo panameño. Esta corrupción es consustancial del sistema socio político que aún mantiene en cautiverio a nuestra nación.
Lo específico de la depravación que nos impacta ahora es el cinismo, el descaro, la impunidad y el desvanecimiento del orden social. Es una forma de super-corrupción de la corrupción. Se ha rebasado los limites acostumbrados de tolerancia de nuestra sociedad, que está indignada y ofendida.
El Partido del Pueblo responsabiliza y culpa de este momento repulsivo que nos está arrastrando a una tragedia nacional, al bipartidismo perredo-arnulfista que gobierna, engendro parido por la demagogia de la Cruzada Civilista en maridaje con la ilegitimación de la idea Torrijista por la cúpula de sus herederos .
Se ha creado un escenario cuya espectación es saber, donde esta la verdad. Todos los protagonistas de la rosca de uno y otro bando se han lanzado a una guerra perversa de medias verdades, que se convierten en mentiras de las mas bajas ralea por su agudeza engañosa.
No obstante, el sedimento que deja el alboroto que cursa, para tirios y troyanos, es que todos están embaucando al pueblo porque todos los actores de este espectáculo bochornoso están bajo la sospecha de que tienen techo de vidrio y colas que esconder entre las piernas.
En realidad, la alharaca que estamos viendo es un gran chantaje en el seno del colectivo nominado “clase política”, con el que se ha emprendido la carrera en la disputa por el turno del poder en el 2004.
Estos políticos del bipartidismo han dejado de lado la lección que produjo este mismo tipo de enfrentamiento entre los clanes políticos de aquel momento, entre 1967 y 68, que al desangrarse produjeron un vacío de poder que lo llenó el poder militar. Es cierto que el cuerpo armado del presente aparenta no tener las garras hasta ahora para repetir la historia, pero está en el horizonte la esperanza norteamericana de retornar como invasor, las mafias internacionales que no renuncian a convertirnos en un Estado Delincuente, y están las masas populares cada vez más en ebullición flanqueadas por diversos detonantes.
Nuestro país ha sido empujado por el bipartidismo perredo-arnulfista a un panorama incierto que nos encajona ante disyuntivas ante las cuales las sufridas masas populares se ven obligadas a tomar paulatinamente en sus manos el rumbo para no dejarse aplastar.
En consecuencia, ha llegado la hora de construir un pensamiento, una orientación, un programa, una voluntad y un movimiento, únicos, unitarios y consensuados dirigidos a la salvación nacional que nos ponga a tono con la nueva condición histórica que hemos alcanzado con la liberación del territorio y el Canal el 31 de diciembre de 1999.
Se hace oportuno concurrir a un foro nacional, representativo de todo el abanico de intereses reales de nuestra sociedad, para concertar una salida coherente con la necesidad colectiva de la nación, excluyendo a los responsables políticos del desbarajuste nacional desde el ejercicio del poder y de los partidos políticos miembros de la comunidad bipartidista.
El país necesita urgentemente una purgación política y moral para sanear el poder, pues tanto el oficialismo como la oposición dentro del bipartidismo han sido descalificados del crédito popular porque como dice el refrán “ la verdad en boca del mentiroso es sospechosa”
Presidium de la Coordinadora
General del Partido del Pueblo
Enero 22 de 2002