El que ganó fue el voto omitido
El Partido del Pueblo plantea que la única salida positiva que las fuerzas responsables de la dirección del país tienen ante el resultado del Referendo, si quieren sacar el proyecto de la ACP de su aislamiento de la mayoría popular, es reinventar políticamente al gobierno en el aspecto de su gestión política, económica, social y su administración judicial de tal manera que las masas sientan que en vez de un protagonismo manipulado y sugestionado falsamente, sea realmente una fuerza beligerante con capacidad deliberante. Sólo así se puede buscar una unidad nacional legítima cuyo origen sea la diversidad y no lo que preconizan los dueños del negocio de la ampliación: una unidad sin diversidad.Con bombos y platillos el Gobierno con la ACP se disponían celebrar el resultado favorable al Sí del Referendo. Una vez mas se dedicaban a hacer, “de tripas corazones”, esta “victoria popular”. Pero un hecho fortuito, la tragedia dolorosa en el incendio de un bus, como trueno en cielo despejado destapa la olla y puso al descubierto, esta vez dramáticamente, la escandalosa veleidad con que se esta administrando este país, que ante hechos de responsabilidad histórica, como la ampliación del Canal.
El 78% de los votos en urna que el oficialismo zarandea, no es más que un convencionalismo; según la la Real Academia Española es un “conjunto de opiniones o procedimientos basados en ideas falsas que, por comodidad o conveniencia social se le tienen como verdadera”.
Tal como se concibió el Referendo, su organización resultaba de un acuerdo convencional entre élites que han visto la ampliación del Canal sólo como un negocio exclusivo, separando del destino progresista que la nación panameña necesita. Es por eso, que esa mayoría de que se habla, no es más que la mayoría de la minoría. La masa de votantes, según el Tribunal Electoral, era de 2 millones 100. Pero solo votaron el 43.32% de esa cifra. El otro 56.68% se abstuvo. En consecuencia esa mayoría de que se ufana el gobierno es solamente supuesta porque la realidad es que en este Referendo hubo tres claras referencias expresiones: la del Sí, la del No y la de esa gran masa que se neutralizó. Y el ganador mayoritario ha sido ese voto omitido que después de la consulta ha quedado colgado como un dogal sobre esta ficticia mayoría de la minoría.
Estos son los hechos indiscutibles ante los cuales la retórica del Presidente sentencia de que el 30% del electorado que voto Sí, ha decidido por todo el pueblo en forma excepcional. Esto es un auto-engaño, “un sueño de opio”. Hay un principio jurídico que establece que un hecho dado puede darse por comisión u omisión. El hecho aquí es que el gobierno ha montado el proyecto de la ACP en una mayoría de la minoría popular, como efecto del voto No y el voto omitido por medio de la abstención.
A partir del Referendo, sus resultados impulsan una nueva distribución de fuerzas de cara al proyecto de la ACP apoyado por una notabilísima minoría, ante una innegable mayoría compuesta por los que han declarado abiertamente su rechazo y por los que no han sido convencidos de sus bondades. Realmente, el proyecto de la ACP ha quedado aislado de la mayoría popular (que ante el No y el voto neutro suma mas del 60%) y la prueba es que ese triunfo pírrico convencional esta rodeado de un ambiente nacional en el que lo que prevalece es dolor, frustración y señalamientos a los que gobiernan.
De esta coyuntura canalera puede desgajarse una crisis social general extrema, pues se da un entorno nacional preñado de problemas agudos, como el transporte, la salud, la reforma laboral que silenciosamente se fragua, el TLC con los E.U. que los gringos presionan para tener acceso preferido en las obras del Canal, la incongruencia educativa, la crisis judicial y el problema de los problemas: el desempleo que mágicamente la ACP prometió enmendar para pedir el voto Sí.
Es en este aspecto en donde se debe sopesar políticamente el significado relevante de esa masa que omitió su voto con la característica del gran peso que en ella ha tenido la juventud, la misma que en busca de esperanza dio su apoyo a la propuesta electoral de “Patria Nueva”. Este conglomerado social se convierte de hecho en una reserva directamente favorable a los adversarios del Proyecto de la ACP sobre la ampliación que es anti-nacional, anti-democrático y neo-liberal. Esta reserva relacionada al NO, crea el perfil hacia un nuevo alineamiento de fuerzas políticas que favorece la lucha por la democracia progresista.
Ahora, el gobierno de “Patria Nueva” esta enzarzado en llevar adelante la ampliación del Canal montado en el Proyecto de la ACP de apoyo minoritario (30% del electorado) en medio de una sociedad inestable y descontenta. Acelera esa descomposición el estilo, la forma y los métodos de este gobierno. El presidencialismo mágico con que el pueblo es bombardeado cotidianamente, en que ante lo aparentemente bueno, el Presidente sale como un demiurgo, pero cuando las cosas salen mal se convierte en acusador de instancias subalternas sin un atisbo de autocrítica. La ausencia de políticas de gobierno efectivas ante los problemas reales que reclaman atención prioritaria, por las formas de publicidad y mercadeo, por el ejercicio de la impunidad ante la alta burocracia, por la toma elitista de decisiones que después se imponen, por la carencia de consulta realmente democrática y de participación pluralista, et., etc, solo nos conduce a una mayor confrontación social que socava la gobernabilidad y la estabilidad que la ampliación del Canal necesita para su seguridad, que solo se la puede proporcionar una armonía nacional.
El Partido del Pueblo plantea que la única salida positiva que las fuerzas responsables de la dirección del país tienen ante el resultado del Referendo, si quieren sacar el Proyecto de la ACP de su aislamiento de la mayoría popular, es reinventar políticamente al gobierno en el aspecto de su gestión política, económica, social y su administración judicial de tal manera que las masas sientan que en vez de un protagonismo manipulado y sugestionado falsamente, sea realmente una fuerza beligerante con capacidad deliberante. Sólo así se puede buscar una unidad nacional legítima cuyo origen sea la diversidad y no lo que preconizan los dueños del negocio de la ampliación: una unidad sin diversidad.
Rubén D. Souza B.
Coordinador General del Partido del Pueblo.
Panamá, 30 de octubre de 2006.