Porque nuestro !No¡
Es pública ya, nuestra posición de rechazar la propuesta de la A.C.P. sobre la ampliación del Canal. Precisando: la propuesta de la A.C.P. no es si se hace o no la ampliación, sino cómo y para qué esa ampliación. La ampliación es una necesidad objetiva y viable determinada por factores exógenos originados en el curso del desarrollo expansivo e incontenible del comercio y la producción mundiales. Por esta razón la ampliación no es ni invento, ni creación, ni invención de la A.C.P. En todo caso, es una caja de resonancia de una exigencia externa que por lógica inductiva, se encamina ineludiblemente, por la única vía marítima interoceánica funcional que hay en el Hemisferio Occidental.
Lo que es originario de la A.C.P. y que la Constitución le acredita, es la iniciativa de determinar, cómo se debe satisfacer esa necesidad y en intereses de qué y de quienes se debe realizar. Es decir, la forma de hacerlo y el objetivo perseguido. Este es el contenido de la propuesta de la A.C.P. y por tanto es lo que debemos entender por el proyecto propiamente de la A.C.P.
En Panamá se habla hoy mucho de Democracia. Habla el oligarca, habla el explotador, habla el intelectual, el profesional y las diversas corrientes que cursan en el seno de los trabajadores. Pero todos esos hablantes tienen un denominador común, salvo excepciones, que consiste en referirse a la Democracia en abstracto. Así la democracia se convierte en un trapo donde todos quieren limpiarse las manos. El proyecto de la ACP es antidemocrático; neo-liberal porque solo representa los deseos de los grandes intereses creados; y es un proyecto anti –nacional porque hace caso omiso al hecho de que este país cambió su base territorial, suprimió su situación colonial y liberó los recursos naturales de la Región Interoceánica (antigua Zona del Canal y la cuenca hidrográfica). Se trata del cumplimiento del Tratado del Canal uno de los Tratados Torrijos– Carter.
Así se ha renovado el fundamento material de la Nación que exige otro pensamiento nacional, otro paradigma cónsono con esta liberación que formule una nueva relación en el sentido de que ahora el Canal es por Panamá y para Panamá y no como era en el tiempo de la colonia: un Panamá por el Canal y para el Canal.
Por eso, esos sectores de intereses exclusivos se aferran en separar el tema de la ampliación de las necesidades del desarrollo nacional. En base a razonamientos paralogicos y llenos de sofismos se empeñan en convencer de que a la Autoridad del Canal solo les toca garantizar la eficiencia, la eficacia y la seguridad de la vía para el servicio de tránsito marítimo interoceánico. Así mismo procedieron los norteamericanos cuando construyeron el Canal y lo pusieron a funcionar para su beneficio. Usurparon todos los recursos naturales de los panameños que les dió en gana, sin tomar en cuenta nuestros intereses autóctonos. Se puede decir que la mentalidad de los que han concebido el proyecto, aunque ahora son panameños, siguen el mismo pensamiento depredador económico y social de los yanquis colonialistas de hace más de un siglo el cual se reseño en la frase truculenta del Presidente de E.U. en ese entonces: “Yo me tome a Panamá”.
Según la Constitución de la República, y su definición conceptual y descriptiva del territorio soberano y bajo su jurisdicción, no se puede ceder a otro Estado ni alienarse. Al crearse el Titulo 14 de la Constitución se delegó en una Autoridad estatal especifica, en forma autónoma, la administración y la jurisdicción política y económica sobre bienes estatales inalienables incluidos en el Canal y sus espacios adyacentes y en lo que es la Cuenca Hidrográfica. En este espacio geográfico que es de todo el pueblo, la A.C.P. procede en la misma forma que el despojo ejercido por los yanquis en aras del Canal sin ninguna responsabilidad económica, social y ecológica, y en sus impactos que afecten el interés de toda la nación. Muchos demagogos panameños cuando les convienen dicen que el recurso agua para los panameños es como el petróleo para los países que lo producen. Pero en cambio, para el Proyecto de la A.C.P. sobre la ampliación (no la necesidad de la ampliación) el agua la toman gratis para regalarla a los usuarios, enajenándola es decir regalan el “petróleo” panameño bajo el lema altruista de Pro Mundi Beneficio en un país en que el 40% de la población vive bajo la línea de pobreza y casi el 20% son cuasi-indigentes e indigentes. En el Proyecto de Marras ni siquiera se insinúa este desangre bajo el pretexto de que ese no es asunto de su competencia.
Hemos expuestos todas las razones de fondo que nos llevan a adversar al Proyecto de la A.C.P. matrimoniado con el Gobierno Central y por lo que nuestro voto en el Referendo será un tremendo NO.
Los partidarios y apologistas del SI, enfrascados, en embelesar la opinión publica con un futuro fantasioso, se empeñan en vaticinar que el NO es la puerta de un Apocalipsis para Panamá. Utilizan las figuras de la ilusión, por una parte, y del miedo por la otra. Así, una buena parte del sí votará por el miedo al NO. Pero todo no es más que una farsa. La ampliación del Canal es una necesidad objetiva de las nuevas realidades del mundo en que se socializa irremediablemente la producción y el comercio mundial y este fenómeno histórico conduce inevitablemente a la lucha política planetaria, expresa y tangible, en todos los confines y pueblos.
Por estas razones es que, pase lo que pase en el Referendo, la ampliación del Canal se va a realizar de todas maneras le guste a la A.C.P. y al Gobierno o No. En esta disyunción el si nos planteará la opción de “hemos retrocedido con la propuesta de la A.C.P., la lucha continua” y el No dará la oportunidad de hacer otro proyecto sobre la necesaria ampliación acorde con el interés legitimo de la Nación Panameña y con el respecto a la soberanía popular ahora burlada y excluida en el Proyecto unilateral que bajo el ropaje engañoso de la Ampliación del Canal en realidad se pretenda meter de contrabando la propuesta anti-nacional y neo-liberal. La oportunidad del No ratificará nuestro lema de que “hemos avanzado, la lucha continua”.
Rubén D. Sousa B.
Coordinador General del Partido del Pueblo
Panamá, 19 de Septiembre del 2006