La crisis social de Panamá exige otro 1 de mayo

En nuestro país ha sido desvirtuado el sentido de combate clasista del 1º de Mayo.  En la práctica se ha convertido en un día de asueto de la inmensa mayoría popular, excepto para una minoría de trabajadores  que concurren a mítines y desfiles divididos y encasillados. 

Es indudable que la patronal, cobijada por las autoridades han inducido a esta disolución del espíritu original combativo del día del trabajo para desarmar a los trabajadores y a las masas populares.  No es casual el hecho que estos sectores anti-populares costean fiestas y paseos a sus empleados y partidarios.

Pero la aciaga realidad que esta viviendo nuestra sociedad reclama otra actitud de los trabajadores y de todo el pueblo.  El pueblo no puede seguir neutralizado políticamente ante un poder que tiene un Presidente, pero no un gobierno que responda ante tanta injusticia, ante tanta desigualdad social, ante tanta pobreza, ante tanta inseguridad pública y nacional y ante tanta corrupción institucionalizada.  El pueblo y en especial los trabajadores, no pueden seguir dispersos, cada quién halando para su lado, para su predio, cuando los problemas que nos están golpeando a todos por parejo, no tienen soluciones si una fuerza única, concertada y de objetivo común los enfrenta por encima de los responsables y culpables de esta crisis. 

La principal causa de este deterioro social es la permanencia del modelo decadente, agotado ya, socio-económico y socio-político.  Es lo que hace posible el incremento glotón de la acelerada concentración capitalista en que los ricos se hacen mas ricos y en esa proporción directa crece la pauperización del pueblo en amplitud y profundidad.  En virtud de ello, la patronal en conivencia con las autoridades desencadenan una permanente ofensiva neo-liberal para garantizar la máxima ganancia al capital, reducir el poder adquisitivo del salario y eliminar al máximo los derechos laborales conquistados.  Como producto de esas nefastas prácticas la patronal evade la contratación legal laboral y la ha reemplazado por contratos temporales, para burlar todos los derechos de los trabajadores.  La llamada “tercerización” es otra modalidad que se usa para degradar el precio de la fuerza de trabajo por medio de los contratos y subcontratos.  En la ampliación del Canal se va a usar mucho esta técnica de la “tercerización” por medio del cual los contratistas reducirán los salarios y otros derechos laborales establecidos en la reglamentación especial que rige dentro del Canal.  La llamada fiebre que cala a la alta burocracia y a los sectores capitalistas parasitarios por las inversiones externas y transnacionales, vienen acompañada por una ofensiva contra los derechos laborales establecidos en la legislación panameña.  Los llamados reglamentos especiales, reemplazando las leyes regulares del país, no son más que la forma virtual de aplicar las orientaciones neo-liberales al mercado laboral.  Esto es lo que esta sucediendo en las empresas que se instalan en Howard.  Al final las relaciones del capital y el trabajo va a quedar en dependencia de los vaivenes del mercado, sin que los trabajadores gocen de las garantías conquistadas en la legislación panameña.  Esta treta es lo que significa, en boca de la patronal, la flexibilización de las relaciones laborales.

Los vientos de tragedia que soplan en nuestra nación deben conducir al pueblo, y en especial a los trabajadores, a abandonar su apatía frente al 1º de Mayo y convertirlo en un día de desafío, de voluntad de lucha, de búsqueda de concertación popular y de unidad militante.  Hay que desenmascar los cantos de sirenas para adormecer a las masas, que desatan las autoridades para hacer imposible la unidad del pueblo, corromper a muchos dirigentes sindicales y populares y así mantener el camino abierto al modelo social que nos hunde.  Hay que enfrentar los planes neo-liberales de la patronal que pretende liquidar las conquistas laborales con los pretendidos reglamentos de “flexibilización” y así dejar en brazos del mercado las regulaciones de las relaciones del capital-trabajo.  Hay que motivar a las masas populares a unirse a los trabajadores para enfrentar los problemas sociales que no atienden ni las autoridades ni la patronal, encaminándonos a un futuro oscuro de mayor injusticia social, de mayor opresión nacional y de mayor restricción de la democracia.

Este primero de Mayo de 2007 debe marcar una nueva pauta para los trabajadores y todo el pueblo.  Debe ser una demostración conjunta de todo el movimiento sindical y hablar con una sola voz que haga patente su disposición de defender sus derechos y conquistar nuevos.  Junto al movimiento sindical, todos los trabajadores del país deben formar fila por el derecho al trabajo, por un superior nivel de vida, contra el hambre y por la justicia social.  Y todo el pueblo expoliado, sometido a un paulatino empobrecimiento y a una mayor marginación debe de fundirse con los trabajadores para que, formando una fuerza sólida y contundente, haga posible la renovación del modelo por una verdadera Democracia Nacional, de participación pluralista, de justicia social, ejecutora de una política efectiva ante los grandes problemas que nos agobian y que garantice la culminación de la independencia nacional, sutil y sofisticadamente mediatizada.  A este llamamiento debe incorporarse los organismos de la sociedad civil pues su causa solo se puede realizar con el apoyo popular.

Por un nuevo contenido del 1º de Mayo de 2007.
Por una unidad del pueblo verdaderamente concertada.
Por un nuevo modelo social que garantice la justicia social, su autentica
Independencia nacional, y la prosperidad de todo el pueblo.

Rubén D. Souza B.
Coordinador General del Partido del Pueblo.
Panamá, 9 de abril de 2007.

 


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