La huelga médica y la crisis del Servicio Médico

El Partido del Pueblo ha abordado el tema sobre el servicio de Salud Pública, desde de la coyuntura formada por la huelga médica convocada por la Comenenal.

La huelga médica en sí, es un movimiento reivindicativo motivado principalmente por la inflación galopante que ha disparado desenfrenadamente, los precios de la canasta básica, constituyéndose en una lacra que afecta a todo el pueblo. Esta es una huelga de servidores públicos de la medicina frente a las instituciones estatales consideradas responsables de la salud publicas como el MINSA y la C.S.S.

No obstante, la respuesta gubernamental ha rebasado la reivindicación salarial, acondicionándola y relacionándola al desorden en que esta naufragando el servicio de salud. En esta forma, el gobierno politizó la demanda económica. Los mojigatos hacen de este concepto una idea peyorativa. En una sociedad clasista como la nuestra, por su naturaleza, todos los sucesos sociales se politizan espontáneamente por la pluralidad de intereses clasistas que se afectan. Al traspasar los márgenes de la demanda económica médica, el gobierno involucró a todas las otras ramas del área de la salud, a los empresarios, a los partidos políticos, a los burócratas y a los usuarios de los servicios de salud que es el pueblo. El pecado no esta en el traslado de la demanda económica al terreno político sino en la intención del oficialato de esquivar su responsabilidad fiscal en la respuesta a la demanda salarial de los médicos y ocultar el desmadre que sacude al sector de salud pública debido a la incapacidad e insensibilidad de las autoridades competentes y de la dirección que rige al gobierno.

El embrollo que ha devenido de la demanda salarial no es un hecho fortuito ni casual. Es la lógica de un modelo social en crisis que brota por medio de un sinfín de pústulas dolorosas en la epidermis social. Así no se acaba de remedir una cuando brotan 10 más. Lo que estamos viviendo, es un círculo vicioso que nos lleva al abismo. Es la necesidad histórica-social de cambiar el modelo social anciano, detenido en un Statu Quo causado por la partidocracía, oficial y de oposición, por la perversión de la alta burocracia, por la cúpula oligárquico-financiera, por la incidencia sofisticada del gobierno y monopolios de Norteamérica y por él ejercito de funcionarios "maleteros" y oficiosos al servicio de todos los gobiernos del bipartidismo. Lo único que hacen esos actores es retocar y embellecer lo que esta en su etapa moribunda.

Indudablemente que el sector médico dentro del sistema de salud es una pieza ineludible y de soporte fundamental para su funcionamiento. Pero no es el responsable de su dirección y administración. Como servicio público, es el gobierno y la CSS. Las fallas del cuerpo médico es materia de administración, M ordenamiento institucional y de integridad moral de sus autoridades. La corrupción institucional generalizada, el clientelismo, el trafico de influencia, el amiguismo, el nepotismo y la impunidad degradan moral y profesionalmente el servicio médico y socavan la autoridad para poner orden y establecer una disciplina laboral respetada y cumplida.

Para encontrar una salida a la huelga se debe manejar como un problema dual: el origen y motivación es económico y fiscal, pero su solución es política.

Ambas partes deben tener conciencia de que si no hay acuerdo político vamos camino al caos. Los negociadores, por la parte oficial, le echan gasolina a la hoguera con suspender los sueldos y amenazar con el esquirolaje. La dirección médica debe entender que la vía apropiada para la solución de su demanda, en la medida viable y factible, es un acuerdo político en el que un aspecto fundamental es el logro de participación médica con derecho deliberativo, en todos los asuntos que tienen que hacer con la salud en general, del pueblo. No es compatible con esto el actual proyecto "brujo" de reforma de salud por encima de las opiniones de los garantes y del finalizado "dialogo nacional".

Los negociadores del gobierno manejan maliciosa y astutamente su participación conduciéndose de ardid en ardid. Su pretensión ha sido poner a los pacientes y los demandantes de salud contra los médicos y aislar el movimiento reivindicativo. El pueblo debe entender que la crisis del servicio salud no esta en la superficie sino en la estructura del modelo y que aún saliendo de este episodio salarial, la descomposición y el desorden de la salud pública se irá agravando para aumentar el sufrimiento popular. El pueblo debe responsabilizar a las autoridades de turno por la debacle administrativo y funcional de este sector y apuntar con el dedo al Presidente de la República como el director de la orquesta burocrática y porque él no es ajeno a las jugadas de sus negociadores.

Rubén D. Souza B.
Coordinador General del
Partido del Pueblo.
Panamá, 4 de diciembre de 2007

 


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