Discurso de la camarada Edith Vargas,
dirigenta del Comité Ejecutivo Regional de la Provincia de Colón
y miembra del Frente Femenino del Partido del Pueblo

78 Años enfrentando los desafíos de la revolución en Panamá

Buenas Noches, Sr. Coordinador General del Partido del Pueblo, miembros del Presidium, Sres., del cuerpo diplomático, invitados especiales, camaradas.

La fundación del Partido Comunista en Panamá, constituyó un hito en la historia de formación de la nación panameña y del proceso de desarrollo de las fuerzas productivas, que transitaban de una formación pre-capitalista (con resabios feudales, semifeudales y esclavistas); hacia el capitalismo.

Su creación estuvo ligada a la realización de una patria libre y soberana, abrazando los postulados de Marx, Engel y Lénin y también basados en esos principios de análisis y construcción diaria, se podía conjugar las luchas por la Liberación de la opresión nacional oligarca- imperialista, como etapa principal estratégica hacia el camino por la eliminación de la opresión social, abriendo nuevas perspectivas en la lucha de los pueblos por la igualdad, la justicia y la convivencia; como posibilidades reales para los y (las) excluidas del mundo, los y las obreras, campesinos, las mujeres y las minorías étnicas o culturales.

El impacto generado con la creación del Partido constituyó una fuerza renovadora, que irrumpió la rutina social dominante, e hizo posible la ruptura de la cultura tradicional de sumisión religiosa, conformista y conservadora; lo que significó la confrontación con el status quo del sujeto social imperante, e introdujo un nuevo y revolucionario enfoque de nuestra realidad social, impulsando nuevos métodos, nuevas formas y estructuras para la lucha nacional y social liberadoras. Esta ruptura con el status quo, tiene singular importancia para las mujeres, que empiezan a cuestionar el claustro doméstico a que habían sido sometidas, por la concepción machista de la función reproductora.

Con esa visión revolucionaria, hombres y mujeres de la talla de Cristóbal Segundo, Jacinto Chacón, José del Carmen Tuñón, Regalao Castillo, Casimira Atencio, José de la Rosa Meléndez, Crecencio Davis, Eliseo Echevers, Pablo Cordero, Modesto Porto, Felicia Santizo, Clara González de Berinhger, Natividad Carreño, Cristóbal Segundo, José Meléndez, Simón Vargas, entre otros compañeros de una larga y destacada lista de forjadores y luchadores por una patria libre en el plano nacional y social; todos valientes y soñadores, convencidos que la patria y la sociedad es el resultado de una construcción social, abrazaron los principios marxistas leninistas y emprendieron la tarea de fundación del Partido Comunista, un 4 de abril de1930.

La creación del Partido Comunista de Panamá, fue una decisión fortalecida por los principios revolucionarios de quienes comprometieron su vida en un proyecto, en una imagen de país en donde la riqueza, y la producción social, existieran para el beneficio de toda su población. Ello significó para sus forjadores, un compromiso y convicción de una elevada estatura moral, lo que exigió determinados valores, para profundizar la brecha abierta a un tradicional estado de opresión social y nacional, frente a lo cual las tareas de la organización, se realizaron en condiciones muy difíciles, desafiantes y peligrosas.

Esta decisión, por supuesto, requería de una condición personal y social de primer orden, donde primó la lealtad a los principios comunistas, a los intereses de la clase obrera, solidaridad y cooperación con todo el pueblo sufrido, así como el cumplimiento de la disciplina partidaria, estudio e investigación ideo-política; arrojo ante el enemigo de clase; y gran capacidad de iniciativas y creatividad en la organización y dirección en la lucha de las masas y las actividades partidaria.

De allí que, como señalara el Camarada Sec. General Rubén Darío Souza el 4 de abril de 1975, “la fundación del Part. Comunista el 4 de abril de 1930, fue la primera decisión que los revolucionarios más avanzados de nuestro pueblo, tomaron en Panamá para hacer posible una revolución profunda que resolviera los problemas históricos fundamentales de nuestra sociedad, dentro de la orientación marxista leninista. Ellos se forjaron en la lucha de masas en un momento en que la oligarquía se confabulaba con el imperialismo e imploraba su intervención, para imponer a los trabajadores y al pueblo en general su explotación y opresión”.

A pesar de todo lo que hizo el enemigo para ahogar en su cuna al Partido Comunista, éste se impuso y fructificó en una organización política ideológica revolucionaria de vanguardia, modificando con ello, el mapa político y social tradicional existente en nuestro país.

El escenario de la lucha era muy agitado, las acciones populares se enfrentaban a la oligarquía que desatendía y reprimía sus exigencias por obtener mejores condiciones de vida, como es el acceso al trabajo, vivienda, entre otros derechos. Esa conducta represiva y antidemocrática llevó a las organizaciones del pueblo a constituirse en el Frente de lucha Inquilinario, lo que expresó la decisión del pueblo de cara a lograr las transformaciones revolucionarias, realizando una huelga Inquilinaria, en la cual hubo gran participación de las mujeres, quienes constituyeron una fórmula para apoyar en forma militante las acciones realizadas y la resistencia popular, a la misma se le denominó “Olla Común”.

La profundización de la lucha de clases, y fortalecimiento del espíritu antiimperialista, impulsó la acción de los patriotas panameños para impedir la entrega de nuevas fracciones de nuestro territorio al gobierno de Estados Unidos en 1926. Este, fue el escenario en que se desenvolvía nuestro país y en el cual se constituyó el Partido Comunista de Panamá, como alternativa revolucionaria consecuente con una verdadera solución de los problemas de las masas. Fue entonces, ese cúmulo de necesidades de la población y la aspiración por la constitución de un régimen democrático, por la recuperación y usufructo de nuestros recursos naturales, que reflejó claramente la necesidad impostergable de organizarse para vencer y expulsar al imperialismo y derrotar a su lacayo, la oligarquía, con todo el conjunto de la estructura que le servía de sustento a su sistema represivo.

Como mujer no puedo ignorar en esta intervención, la mención de camaradas que como Felicia Santizo, Clara González de Berinhger, y Marta Matamoros; entre otras destacadas mujeres, que con su decidida participación en la construcción revolucionaria, hicieron patria con su accionar diario y su convicción revolucionaria, fortaleciendo con ello la opción por los pobres, asumida por el partido.

En el proceso de su construcción y las luchas sociales del momento, nuestro partido afrontó varios desafíos en su existencia: disolución en 1943 bajo el influjo del Browderismo, su restitución como partido comunista en 1951, su sobre vivencia ante el golpe militar de 1968, además incidió para empujar a militares nacionalistas a encausarse en la lucha de liberación nacional, sacando a los imperialistas yanquis de nuestro territorio y nacionalizando el canal.

El proceso necesario de renovación partidaria se afectó seriamente por la derrota política del movimiento nacional liberador panameño, con la infame invasión norteamericana en 1989 y en el plano internacional por el descalabro del socialismo soviético. En todos estos desafíos el Partido ha salido adelante curtiéndose, perfeccionando su lucha y la decisión, de mantener su identidad marxista-leninista.

Camaradas, amigos todos, nuestro Partido enfrenta hoy importantes desafíos que hay que afrontar, para jugar el papel que le corresponde en la instauración en nuestro país, de un Estado Democrático Nacional, efectivamente participativo. Ello tiene que ver con el rediseño de una estructura de operación, que fortalezca y consolide el grado de influencia y conducción de las masas de hombres y mujeres, en el forjamiento del país para todos, sin opresores ni oprimidos.

Como siempre, el partido ha reiterado su identidad histórica revolucionaria y como siempre, ha salido adelante enfrentando todas sus vicisitudes, por su fidelidad al marxismo-leninismo, por el respeto a la tradición valorativa heredada de los fundadores del Partido en 1930 y porque hemos sido consecuentes con la acumulación creada por la lucha de las sucesivas generaciones de comunistas panameños, interpretando científicamente las necesidades particulares de cada sector social, diversificando nuestra plataforma programática, dinamizando nuestra táctica para movilizar y concienciar a las masas.

En las condiciones contemporáneas de la lucha histórica-social de la humanidad se le impone a nuestro partido, una situación sumamente complicada, contradictoria y llena de opciones. Como sabemos, crece la barbarie del capitalismo y su incapacidad para conducir la solución a los inmensos problemas de la sociedad panameña, creando las condiciones para fortalecer los pilares de un modelo emergente de desarrollo económico y social para la nación y no para el gran capital transnacional.

Al lado de ello, se multiplican, sin precedentes, las tendencias ideológicas y políticas y se indican diversas alternativas. Todo esto exige a nuestro partido ser firme y fiel a los principios y valores que nuestros fundadores sembraron en Panamá y que ha sido la guía infalible para que nuestro Partido a los 78 años de vida, mantenga su existencia legítima, más firme y más dispuesta a seguir la lucha para culminar nuestra liberación nacional, para lograr la constitución de un Estado democrático Nacional en perspectiva a la futura sociedad socialista, ser parte de la lucha para la liberación de América Latina y engrosar las filas de los pueblos del mundo en pro de la paz, contra el hambre y por los derechos de los países oprimidos y contra la desigualdad y la discriminación de todo tipo.

El compromiso de hoy es ineludible, nuestra vocación revolucionaria y conciencia comunista, tiene que expresarse en el cumplimiento de las tareas con responsabilidad y sin vacilaciones, en una conducta de lealtad a nuestra ética histórica marxista leninista, como condición propia del militante y dirigente de nuestro Partido.

Esa debe ser nuestra práctica; pues en ello se fortalece nuestro partido para cumplir con los desafíos de la revolución en la época actual y seguir forjando un país con democracia verdadera, equidad y justicia social.

¡Solo habra revolución con revolucionarios con principios, causa y arrojo!


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