Viva el 1 de mayo revolucionario
El callejón sin salida al que nos han llevado, tanto la oposición como el gobierno de “Patria Nueva” y el imperialismo norteamericano coludidos en el bipartidismo, de hecho han partido al país en dos bandos: las fuerzas que defienden el Statu Quo y las fuerzas que impelidas por los problemas insolubles van exigiendo un cambio.Siempre el 1 de mayo invoca a la clase obrera del mundo y a todos los trabajadores en general a mantener su posición de clase ante la explotación que la ”sagrada propiedad privada” realiza inicuamente, provocando la pauperización y la desigualdad como fenómeno inevitable en medio de la riqueza y privilegios de los poderosos de la sociedad capitalista.
En Panamá, la clase explotadora del trabajo y que se adueña de la ganancia, siempre se ha ufanado en convertir el 1 de mayo en un día de diversión, castrando su contenido revolucionario, para desviar a los trabajadores de la lucha de clase.
No obstante, la realidad social de nuestro país, no esconde la injusticia social, la desigualdad y la pobreza que azota a nuestro país, en que la riqueza que producen los trabajadores se concentra en pocas manos, haciendo a los ricos más ricos, con lo cual se aumenta la franja de pobres más empobrecidos.
Diversos problemas sociales, económicos y políticos sacuden a nuestra sociedad en una escala de gravedad, que las medidas de paliativos que toman los administradores del país, sean de oposición o del gobierno, ya no resuelven nada, mientras la situación va de mal en peor. Lo que estamos viviendo es una crisis estructural del modelo social que impera en Panamá y que la única manera de superarla, no es retocar el modelo que agoniza, sino reemplazarlo con un verdadero cambio, cambio que se esta convirtiendo en un verdadero clamor popular.
Todos los integrantes del Statu Quo están descalificados por la situación, el gobierno actual de “Patria Nueva” es incapaz de dar soluciones a los problemas que sacuden al pueblo porque esta comprometido con el modelo que causa este sufrimiento. Por su parte, los partidos de oposición, solo les preocupa que las masas no desestabilicen su orden social por lo cual, una vez mas están desesperados por armar un nuevo engaño electoral, ocultando su culpabilidad de causantes del desastre social que los panameños estamos viviendo y el imperialismo norteamericano como garante principal de este orden agonizante.
El callejón sin salida al que nos han llevado, tanto la oposición como el gobierno de “Patria Nueva” y el imperialismo norteamericano coludidos en el bipartidismo, de hecho han partido al país en dos bandos: las fuerzas que defienden el Statu Quo y las fuerzas que impelidas por los problemas insolubles van exigiendo un cambio.
En consecuencia, los sectores que se polarizan al lado del cambio, se están tirando a la calle, a lo largo y ancho de todo el país para protestar. Hasta ahora es una protesta para exigir soluciones desde arriba que nunca van a llegar. No obstante, esta protesta generalizada es dispersa, segmentada y, por lo tanto, carente de cohesión que es la que puede dar su efectividad.
Este 1 de mayo se celebra en medio de esta crisis estructural, rodeado de toda clase de protesta popular, en las que aparecen ya signos de ira colectiva. Son señales de la inconformidad popular que puede llegar a explotar. Sin embargo la dispersión de la protesta no garantiza que las masas asuman una capacidad deliberante para que en lugar de seguir esperando respuestas desde arriba, sea el pueblo unido el que dé la respuesta desde abajo.
Lo que sucede en Panamá no es un hecho aislado. Es la característica del los momentos que vive el mundo. Los pueblos exigen cambios. En nuestra América Latina ya cabalgan los cambio en varios Estados. Todo ello condiciona el cambio de actitud de nuestro pueblo en el sentido de salir de su pasividad y conformismo y realizar con sus propias manos los cambios necesarios.
En esta labor los trabajadores son decisivos si unifican sus acciones para concentrar una fuerza determinante que abra las puertas transformadoras. En especial la clase obrera debe sacar enseñanzas de las frustraciones que sufren las masas ante las esperanzas de una solución salvadora. Histórica y moralmente la clase obrera panameña debe resolver este problema de la Unidad ante la crisis y avanzar con una movimiento popular unido que salve a este país de la catástrofe a la que nos estamos acercando.
Hay que hacer de este 1 de mayo el punto de inicio de un movimiento popular unido que saque a nuestro país del abismo por el que las fuerzas del Statu Quo lo están conduciendo.
Juntos debemos salvar a Panamá,
Un No al engaño politiquero,
Viva el 1º de mayo revolucionario.
Rubén D. Souza B.
Coordinador General
Panamá, 1 mayo de 2008