Discurso de Clausura del Congreso extrordinario de la Renovación
Rubén Darío Sousa Batista
Coordinador General:
Camaradas:
Hemos llegado al final de las labores del Congreso Extraordinario de la renovación.
Si hemos de ponerle un distintivo o un término específico a esta renovación esa marca es la democratización. Es la esencia de lo que hemos hecho en estos días de trabajo: democratizar la entidad del Partido, en su visión estratégica, en su actividad política táctica realista amplia y flexible, en la plataforma de lo que debe ser su programa estratégico de, Democracia Nacional viable y en su estructura más identificada con la realidad social de nuestra Nación.
En este Congreso hemos reiterado nuestra vocación revolucionaría, nuestra lealtad al marxismo-Leninismo como ciencia social, al socialismo y comunismo como nuestro ideal social y meta ulterior y final como intención y aspiración, todo lo cual nos proyecta a la nueva situación del mundo, a los nuevos desafíos que el desenvolvimiento de nuestra sociedad nos plantea, como auténticos transformadores sociales que no hemos comprometido con el futuro ascendente de nuestra patria y nuestro pueblo. De aquí el papel de vanguardia revolucionaria que este Congreso de la renovación nos esta asignado. Es un mandato histórico que estamos, en adelante obligados a asumir y que nada ni nadie nos va desviar ni torcer el camino.
Al clausurarse este Congreso, comienza la magna tarea de aplicar todos sus acuerdos a la práctica. Hasta ahora el Partido ha pasado la prueba de desprenderse de su obsolencia, de renunciar a hábitos y costumbres viejas y conservadoras, de predisponerse a abrirse y deshacerse del sectarismo. Este pasaje que ha sido consumado en este Congreso expresa la solidez de nuestra firmeza y de nuestra voluntad de seguir por la senda del socialismo y el comunismo a través de la lucha social presente sin oportunismo de derecha o de izquierda, ni tampoco con rendición al enemigo frontal oligárquico-imperialista.
Mantendremos nuestras trincheras revolucionarias en la escala de la actividad que ahora trasciende del Congreso, esto exige disposición férrea, entrega al compromiso, iniciativa y una capacidad creadora. Se trata de una nueva condicionalidad que consecuentemente se deriva de estos acuerdos del Partido de rejuvenecerse, de inyectarse de sangre y energías nuevas. Ha llegado el momento de planear y ejecutar la transferencia revolucionaria generacíonal. En la satisfacción de esta necesidad ya gira alrededor la suerte de las tareas que ha señalado este Congreso de la Renovación.
La tarea de Renovación generacional no puede ser espontánea, vegetativa ni de ruptura con los principios y la tradición revolucionaria. Tienen que combinarse el principio de continuidad y de renovación transformadora. Por eso este tránsito tiene que ser consciente, planificado, ascendente y favorable al colectivo del Partido y su legitimidad.
La tarea de crear el cuadro Partidario para la transición tiene que modelar una personalidad superior al término medio: tienen que tener lealtad revolucionaria, voluntad de lucha y trabajo férreo, creador, osado, honrado, valiente y, dispuesto a someterse a los sacrificios que impone la lucha revolucionaria.
Este es un cuadro no hecho por la naturaleza sino por una formación ideo-educativa y una militancia partidaria y de masas. Este es el cuadro revolucionario apropiado para el relevo inevitable.
La magnitud y la calidad de las tareas que demandan los acuerdos del Congreso de la Renovación hallaran su principal escollo en el retraso que hay en la superación de sus cuadros. En este caso se tiene que pasar a una reeducación general para obedecer a los nuevos métodos y formas que se imponen para seguir adelante. Por esta razón el relevo no es un invento, un capricho, es más bien una urgencia que hay que hacerle frente ya.
Indudablemente este tema será parte de la agenda del próximo Congreso Regular del Partido donde tiene que renovarse la dirección. Por tanto, preparar el relevo es una tarea inmediata y de alta calidad preparatoria.
El Congreso aclaró lo especifico de nuestra estrategia y su aporte ha consistido en hacer parte, de nuestro ideal y meta final, lo característico estratégico actual. En otras palabras, que el poder de Democracia Nacional es la nieta política de la etapa actual de la revolución panameña lo cual debe ser proyectada hacia la sucesiva etapa socialista con el fin de llegar, cuando existan las condiciones, a la formación social comunista.
En esta perspectiva de lucha por la Democracia Nacional es el destino de nuestra estrategia presente que allanará el camino a la continuidad revolucionaria de Panamá.
El Congreso precisó que esta orientación y plan estratégico tiene que pasar al terreno político para que sean vivos y aplicables. El instrumento de aplicación de la estrategia de Democracia Nacional a la vida real, a existencia social, es la táctica política.
La táctica política ha sido aclarada, es la actividad política cotidiana, es la intervención real y efectiva en la confrontación de intereses de clases episódicas, las correlaciones de fuerzas que se forman enel instante y los objetivos que en esas batallas hay que optar o rechazar.
Es una de acción de acomodo del Partido en su lucha por la democracia nacional.Se desprende, por lo tanto, que el Partido debe agilizar su actividad táctica cotidiana y tener una información y vivencia política prolija que permita una eficiencia y eficacia alta en el medio político.
Los miembros del Partido están obligados a tener esta beligerancia política y cultivar todas las relaciones políticas necesarias que permitan ser una personalidad reconocida en la gestión social y política en su ámbito.
Otra condición que debe alcanzar el Partido para cumplir sus tareas es romper con su encierro. En este periodo post-Congreso, hay que poner en el centro de nuestra preocupación la legalidad del Partido.
En esto hay que hacer una reeducación que saque al Partido del ocultamiento, parte del cual nosotros mismo somos responsables. Ha llegado la hora de romper con el síndrome de la conspiración a que nos obligó la persecución anti-comunista y ganar en la práctica la legalidad y tolerancia de nuestra presencia. Sobre esto debe definirse y trazarse una política específica y concreta.
El Congreso de la renovación ha precisado que el programa estratégico actual del Partido es el que corresponde a la etapa de Liberación Nacional cuya meta u objetivo central es la democracia Nacional.
El Congreso ha señalado su plataforma para que se puede redactar el complejo de tareas que de ellas se desprende es una obligación que se debe cumplir inmediatamente.
Como se puede ver esa plataforma echa las bases para que la lucha por la Democracia nacional sea a su vez el origen de una fuerza política mayoritaria para proseguir hacia una formación socialista. Por eso para nosotros los comunistas la lucha por la Democracia Nacional y la aplicación de su programa correspondiente es la lucha prolongada para el socialismo y el comunismo en las condiciones específicas de nuestra nación, es la vía panameña.
El Congreso que hoy terminamos se ha ocupado de adecuar la estructura del Partido a las ascendentes necesidades de democratización partidaria hacer sus órganos más funcionales, reales y elevar la eficacia y eficiencia de los comunistas en su papel de transformación social, de militancia política en el terreno táctico y su gestión económica. De la misma manera las nuevas estructuras deben asegurar la eficacia ideológica revolucionaria, la eficacia de la educación revolucionaria y lograr la vanguardia activa que debemos asumir.
Los nuevos Estatutos han determinado principios y criterios de organización que aseguren el papel y significación revolucionaria del Partido en el presente.
No obstante, este tema no esta terminado. Ahora hay que cotejarlos con la práctica y la experiencia y hacer las rectificaciones oportunas. El Partido como cuerpo vivo no se le puede aprisionar en reglas muertas, no funcionales. La aplicación de los Estatutos debe ser un uso vivo que se muestra de la experiencia y nos alumbre nuevos métodos y formas de organización y trabajo. Los Estatuto deben verse como un manual de creación y perfeccionamiento del Partido y su trabajo.
Por supuesto que este señalamiento no significa desobedecer los Estatutos, sino al contrario, desarrollarlos con la práctica revolucionaria.
Camaradas:Al cumplir esta jornada transformadora de la entidad partidaria en el primer año del siglo, y el milenio, hace de este suceso, por su contenido y por el momento de realización, un acontecer histórico e inolvidable que sera tomado en cuenta en los tiempos venideros.
No se dejen turbar y confundir por lo modesto y limitado de las condiciones físicas en que se ha efectuado este Congreso. Grandes han sido las adversidades que hemos enfrentado para estar en la búsqueda. para avanzar y vencer.
Grande es nuestro espiritu revolucionario y nuestra confianza en la victoria final del socialismo y el comunismo.
Grandes son las significaciones y perspectivas de lo que ha deliberado el Congreso y ha aprobado.
Y en vez de derrotismo o decepción hay que levantarse y cumplir con el mandato de este Congreso de: Renovación del Partido y Democracia Nacional camino para avanzar.
¡El Futuro es nuestro, venceremos!Viva la renovación del Partido,
la Democracia Nacional,
el Marxismo-Leninismo,
el Partido del Pueblo
El socialismo y el comunismo