La ampliación del canal: contradicciones, retos y perspectivas  


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1 de mayo
Convocatoria del Pleno de la Coordinadora General
para los días 15 y 16 de setiembre de 2007

En la sensibilidad socio-económica partidaria en la que los comunistas panameños nos hemos formados, emerge un reto. Se trata del efecto de la crisis social que sacude a nuestro país y que condena a las masas populares a más desigualdades, a más pobreza y a más sufrimiento. Es palpable la generalización del descontento popular resultante, que ya se traduce en reacciones espontáneas dispersas, pero a la zaga de la necesidad política transformadora, organizada, monolítica y consecuentemente capaz y talentosa.

La crisis social que padecemos es la caducidad del modelo social-económico y su super-estructura que las clases dominantes, en la oposición oligárquica y en el gobierno de “Patria Nueva” se empeñan en continuarlas en aras de sus propios intereses y en obediencia a los patrones que nos siguen imponiendo, los monopolios yanquis y la política estatal imperialista norteamericana.

La crisis social panameña y su respuesta popular se da dentro de una dinámica revolucionaria mundial, surgida posteriormente a la guerra fría (guerra ideológica total entre el capitalismo y el socialismo) y desarrollada en medio de las pretensiones del capitalismo encabezadas por el imperialismo yanqui de dominación del mundo, imponiendo y universalizando su orden de explotación (neo-liberalismo) y su modelo político dominado por la propiedad privada y el libre mercado capitalista en manos de las transnacionales. Este intento del unipolarismo norteamericano ha llevado al mundo al desastre social con mas pobreza, con mas hambre, con mas guerras de conquistas (Irak, Afganistán, etc), pero también con mayor crisis del sistema capitalista, a niveles en que las amenazas a su existencia no tienen antecedentes, sobre todo la que padece la meca capitalista en EE.UU,

En consecuencia, vivimos una crisis revolucionaria mundial inmersa en un nuevo ciclo de lucha de clase que sacude las bases históricas del capitalismo. En nuestro entorno periférico, América Latina, esos vientos de cambio toman ya fuerza huracanada a niveles de varios Estados, de grandes contingentes de masas populares, de instituciones internacionales, incluso en el campo militar. Es decir, el instrumento de dominación política al servicio del imperialismo para dominar su patio trasero, el Panamericanismo, esta agonizando.

Este panorama revolucionario internacional influye directamente en el deslinde socio-político que cursa dentro de la crisis social panameña. Así se pone a la vista el contraste grande que hay entre el nivel de respuesta del pueblo panameño y la gravedad del deterioro de nuestro modelo socio-económico y su super-estructura.

Para nosotros los comunistas el reto consiste en elevar al nivel revolucionario la conducta y acción de las masas. Llevarlas y elevarlas de las posiciones reactivas, a las posiciones pro-activas, del descontento, a la beligerancia política revolucionaria, de la dispersión a la concentración y unidad orgánica, del espontaneismo a la acción conciente y creadora.

No obstante, nuestro partido, después de un largo periodo de sobrevivencia, termino adaptándose a ella, amparado en un doctrinarismo a costa de sus relaciones directas con las masas y de su presencia abierta y su legalidad. Para afrontar ese reto tenemos que transformar nuestra actitud de adaptación y ocultamiento a una nueva actitud de beligerancia revolucionaria, combativa, de contacto directo con las masas y sus problemas vivos. Este cambio de actitud colectiva y personal es lo que ha motivado la celebración de este Pleno de septiembre de 2007.

Su sentido es adecuarnos a este reto en forma perspectiva y creadora, lo cual implica una actitud desafiante y combativa. El objetivo del Pleno es, por lo tanto, recuperar el papel histórico revolucionario efectivo y asumir su significación política de convocador y conducción popular, del Partido como vanguardia revolucionaria como salida a la crisis social en que estamos y como nos exigen los tiempos revolucionarios que corren el mundo.

Comunistas del Partido del Pueblo
De la espera al combate
De la sobrevivencia a la beligerancia combativa
De la marginación y exclusión partidaria a la inclusión.

Por el Presidium
Rubén D. Souza B.
Coordinador General

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Sobre el PIB panameño de 2007

El gobierno actual, sus apologistas, los grandes intereses económicos y líderes de oposición hacen un coro alborozado al índice del 8.3% del crecimiento económico correspondiente al año 2006, Y tienen razón, sólo que no explican que ese crecimiento expresa el gran negocio de los intereses económicos dominantes de nuestro país y de la alta burocracia a la vez que produce el decremento de la inversión social ante la galopante demanda de la población y se sigue rezagando el empuje de la espera productiva, garantía del desarrollo nacional. No obstante, lo que siente y ve el pueblo de la ciudad y del campo es que su situación existencial empeora y lo que se yergue por delante son nubarrones de desesperanza e incertidumbre. Pero lo que mas encona e hiere es que los explotadores y politiqueros tratan de engatusar a los explotados con sus mentiras y quiromancias ante las claras evidencias de que la credibilidad social empeoran mientras se embellece todo, sencillamente porque han adelantado la víspera de las elecciones de 2009.

El PIB en general es un instrumento de medición capitalista del crecimiento económico (consumo e inversión) pero no define y revela la utilización social y so distribución para el consumo. Precisamente este índice esta concebido para ocultar la naturaleza explotadora del capitalismo. El PIB tapa el grado creciente de concentración del capital, el grado de incremento de la de pauperización popular y el crecimiento de la brecha de inequidad.

En el caso de Panamá el PIB mide cuantitativamente el comportamiento del consumo y la inversión globales en el país durante un año conforme a las características del modelo socio-económico nacional del capitalismo sub-desarrollado y atrasado en mezcla con remanentes de formaciones pre-capitalistas procedentes de formaciones económicas patriarcales, de servidumbre y de mercantilismo. Aunque resulte muy remoto, aún prevalecen prácticas esclavistas.

El capitalismo en Panamá no culminó y su imperfección ha dejado como herencia al progreso, la tarea de exterminar las remanencias pre- capitalistas que los intereses dominantes utilizan para su explotación económica inicua, que el PIB panameño oculta y con el que engaña.

No hay que confundir el sistema capitalista como un integridad de contenido conexo entre las fuerzas productivas y las fuerzas de producción. Como fenómeno histórico objetivo es superior a todas las formaciones pre-capitalista y como perspectivas de ellas es una salida progresista. El problema esta en como se aplica esa verdad irrefutable que no implique poner ese progreso necesario en manos reaccionarias, contra revolucionarias, anti-progresistas y opresoras como en el modelo panameño actual. El problema esta en que ese progreso necesario debe pasar a manos de fuerzas progresistas, empeñadas en liberar a nuestro país de todo lo que implique atraso social y de todo lo que tenga que hacer con el Status Quo.

La realidad trágica que esconde el PIB solo se puede afrontar mediante la lucha política por el poder condicionado por las posibilidades causales. En base a esta visión nuestro Partido del Pueblo propone como rumbo político estratégico la “Democracia Nacional” de participación pluralista, incluyendo a los trabajadores de la ciudad y del campo y otras fuerzas sociales comprometidas contra el atraso económico, contra las rémoras de intereses clasistas fundidas en el atraso y convertidas en obstáculos contra el progreso obligatorio. En otras palabras ese nuevo poder debe de excluir a las fuerzas sustentadoras del Status Quo y responsables del atraso socio-económico y socio-político de nuestro país.

El modelo económico panameño caduco que pasa por una agonía prolongada, es la causa del desastre nacional al que avanzamos y que el “Estado de Democracia Nacional” debe reemplazarlo por otro donde el sector productivo y no productivo se equilibren para extender el desarrollo económico a todas las ramas de la economía nacional y solo así se puede crear equidad en el disfrute del crecimiento económico de manera balanceada y justa. Solo así el PIB sería un índice de prosperidad de toda la nación y todo su pueblo. Hoy es solo índice de cómo se enriquecen unos muy pocos, como crece la pobreza en amplitud y propendidad en la inmensa mayoría.

2 de julio de 2007.

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EL TPC: Pacto entre el Lobo y Caperucita Roja

Como es ya conocido, el Gobierno de “Patria Nueva” primero negocia los intereses de todo el pueblo y después consulta selectivamente cuando la decisión política ya está tomada burocráticamente. Para ello aplica la táctica conocida de partir por delante para luego poner a los demás ante el dilema de aceptar su voluntad o dejarla.

Es exactamente lo que se ha hecho en el proceso culminante del Tratado Comercial con EEUU, al margen de la larga historia desigual en las relaciones con ellos y sus resultados perniciosos para el desarrollo nacional que siendo nuestro país sede de una de las obras de ingeniería y económicas más destacadas del siglo XX, y que engrandeció al imperio norteamericano, sigue siendo atrasado, miserable y con una de las inequidades más grandes del mundo. En su felonía, han recurrido al doctrinarismo del globalismo para enmascarar el carácter depredador y explotador, a la moderna, de esta aparente nueva relación comercial con EEUU.

Es absurdo diluir en un fenómeno universal progresista y objetivo como es la integración económica y comercial del mundo, perdiendo la singularidad de las relaciones históricas desiguales, social y políticamente injustas, por más de un siglo, entre el Estado Imperialista norteamericano y el Estado Nacional de Panamá.

En esa nefasta relación siguen pendientes reparaciones que los monopolios y gobiernos yanquis tienen que reivindicarle a Panamá, como sus intervenciones militares, destacándose la agresión del 9 de enero y la infame invasión del 89 en las cuales se provocaron ingentes pérdidas humanas y materiales. De la misma manera la zanja canalera y la ocupación militar alteraron nuestro medio ambiente y hasta hoy, hay miles de hectáreas vedadas por la mortal contaminación y que los culpables norteamericanos se niegan a sanearlas. En esa relación nos introdujeron prácticas nefastas como la institucionalización de la discriminación racial y hábitos denigrantes como el de aceptar sumisamente un orden y una autoridad colonial que nos pisoteaba en nuestra propia tierra. Es conocido el hecho de que miles de ex trabajadores de la antigua Zona del Canal que aún esperan justicia. El colmo es que la liberación del canal y su territorio, fue amarrado al vigente Tratado de Neutralidad, instrumento sofisticado de dominio e intervención.

En consecuencia, una cosa es la necesidad histórica universal de la integración mundial para el progreso, y otra, es satisfacer la necesidad de saqueo mediante un pacto con el poder que históricamente nos ha pisoteado y que, no ha demostrado aún, que ha cambiado. Es equivalente a la relación de la fábula entre el lobo y la Caperucita Roja; y que no nos vengan a convencer que el lobo ferozmente carnívoro, ahora se convirtió en vegetariano.

Los promotores del Tratado de Promoción Comercial (TPC), por parte de los panameños, están ufanados en convencer que este convenio, en víspera de oficializarse, es la salvación del atraso panameño y la vía excepcional para el Desarrollo Nacional. Con ello, reiteran la misma mentalidad de los que en 1903, se pusieron a la cola de los comerciantes franceses como Buneau Barilla y de los aventureros y conquistadores como Cronwell y Teodoro Roosevelt. Los de hoy, lo hacen detrás del troglodita Bush, carnicero de Irak y Afganistán y de las transnacionales norteamericanas.

De la misma manera, se adhieren al reaccionario planteamiento del fatalismo geográfico de aquel entonces, y ahora, al fatalismo de nuestra “indisoluble sociedad económica y comercial” con Estados Unidos, que nos ofrece un mercado de 300 millones de consumidores. Estos señores se parecen al tonto que confundió el reflejo de la luna en el agua con el queso y al tratar de tomarlo para comérselo se ahogó porque no sabía nadar.

Estos promotores están encabezados por un grupo de intelectuales y profesionales, sobre todo, adheridos a la burocracia y apoyados por fuerzas tradicionalmente pro-yanquies y por una minoría clientelista procedente de la esfera popular. Particularmente esos promotores comulgan con las ideas neo-liberales, muchos de ellos formados en la cultura norteamericana de prepotencia a la cual rinden culto, con mentalidad advenediza ajena a la idiosincrasia panameña por su escasa vivencia en los legítimos problemas de nuestras masas populares, por los cuales anidan sentimientos despectivos.

Ciertamente, el TPC que se pretende patentar, tiene resultados beneficiosos, pero en la promoción no se discierne a favor de qué intereses. Esa es la cara oculta del problema. Primero no se esclarece que esa relación comercial tiene carácter clasista, favorable para los círculos dominantes norteamericanos y para los sectores económicamente privilegiados pro-norteamericanos en los países atrasados. En el caso de Panamá, los beneficiarios son los intereses económicos exclusivos de la esfera no productiva, de servicio y comercio, manteniendo a la zaga a la esfera productiva, que es la que puede masificar el empleo, expandir y desarrollar el mercado interno y llevar al pueblo a un modo de vida superior.

Por eso la euforia de todos los intereses que en Panamá han estado al lado de la dependencia norteamericana y sustenta el status quo al carcomido modelo socio-económico de Panamá, génesis de la crisis social irreversible, es sólo mercadeo de los sectores exclusivos del país y no solución de los verdaderos problemas nacionales. No importa lo que se haga dentro de ese modelo, ni los milagros esperados de los “chupa sangre” norteamericanos que nunca llegarán, no habrá verdadero progreso social.

Al actual TPC le cambiaron la nominación como una treta, pues es el mismo instrumento neo-liberal y de recolonización que en su primer intento, se trató de imponer mediante una relación multilateral en las Américas cuyas siglas se recogieron en el ALCA. Como las fuerzas y Estados progresistas de América Latina lo hicieron fracasar, se optó por desmenuzar la intención con tratados bilaterales con el distintivo de Tratado de Libre Comercio Bilateral. Como la sigla TLC también fue desprestigiada por la denuncia popular, ahora ha surgido el disfraz de TPC, pero es la misma receta explotadora.

En la experiencia panameña de la campaña por el ahora TPC, ha quedado palmariamente claro que ante él no hay consenso nacional, polarizándose la sociedad entre los adictos al tutelaje yanqui y al lucro ruin, y los que en forma continua, persistente e inclaudicable vienen luchando por nuestra liberación nacional, por una democracia con soberanía popular, por que se encauce el país por un desarrollo económico auténticamente nacional y se realice la verdadera justicia social. Las fuerzas dominantes una vez más, usaron el poder secuestrado por sus intereses para imponer, no para unir a la nación, su designio y como está sucediendo en el gobierno de “Patria Nueva” imponiendo su mayoría aplanadora e la Asamblea de Diputados un tratado que políticamente ya lo aprobó la burocracia sin una consulta verdaderamente democrática.

El Partido del Pueblo advierte que esta batalla la puede ganar la imposición y la demagogia pero no la guerra, porque el mamotreto del TPC no nos conduce a la liberación, a la democracia del progreso y a la justicia social, sino, a un mayor sometimiento y saqueo y a más sufrimiento popular. Así mismo, a más concentración de la riqueza y a la consolidación de los privilegios de los ricos. El cisma social se ahondará y la lucha de clase se hará más virulenta. Por eso, no hay que bajar la bandera de lucha nacional y social y ante el TPC hay que seguir la oposición en la nueva fase post imposición legislativa panameña junto con las poderosas fuerzas internacionales y las fuerzas progresistas norteamericanas para lograr su derrota final.

RUBEN DARIO SOUSA B.
Coordinador General
Partido del Pueblo

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La Crisis Social de Panamá,
exige otro tipo de 1º de mayo

En nuestro país ha sido desvirtuado el sentido de combate clasista del 1º de Mayo. En la práctica se ha convertido en un día de asueto de la inmensa mayoría popular, excepto para una minoría de trabajadores que concurren a mítines y desfiles divididos y encasillados.

Es indudable que la patronal, cobijada por las autoridades han inducido a esta disolución del espíritu original combativo del día del trabajo para desarmar a los trabajadores y a las masas populares. No es casual el hecho que estos sectores anti-populares costean fiestas y paseos a sus empleados y partidarios.

Pero la aciaga realidad que esta viviendo nuestra sociedad reclama otra actitud de los trabajadores y de todo el pueblo. El pueblo no puede seguir neutralizado políticamente ante un poder que tiene un Presidente, pero no un gobierno que responda ante tanta injusticia, ante tanta desigualdad social, ante tanta pobreza, ante tanta inseguridad pública y nacional y ante tanta corrupción institucionalizada. El pueblo y en especial los trabajadores, no pueden seguir dispersos, cada quién halando para su lado, para su predio, cuando los problemas que nos están golpeando a todos por parejo, no tienen soluciones si una fuerza única, concertada y de objetivo común los enfrenta por encima de los responsables y culpables de esta crisis.

La principal causa de este deterioro social es la permanencia del modelo decadente, agotado ya, socio-económico y socio-político. Es lo que hace posible el incremento glotón de la acelerada concentración capitalista en que los ricos se hacen mas ricos y en esa proporción directa crece la pauperización del pueblo en amplitud y profundidad. En virtud de ello, la patronal en conivencia con las autoridades desencadenan una permanente ofensiva neo-liberal para garantizar la máxima ganancia al capital, reducir el poder adquisitivo del salario y eliminar al máximo los derechos laborales conquistados. Como producto de esas nefastas prácticas la patronal evade la contratación legal laboral y la ha reemplazado por contratos temporales, para burlar todos los derechos de los trabajadores. La llamada “tercerización” es otra modalidad que se usa para degradar el precio de la fuerza de trabajo por medio de los contratos y subcontratos. En la ampliación del Canal se va a usar mucho esta técnica de la “tercerización” por medio del cual los contratistas reducirán los salarios y otros derechos laborales establecidos en la reglamentación especial que rige dentro del Canal. La llamada fiebre que cala a la alta burocracia y a los sectores capitalistas parasitarios por las inversiones externas y transnacionales, vienen acompañada por una ofensiva contra los derechos laborales establecidos en la legislación panameña. Los llamados reglamentos especiales, reemplazando las leyes regulares del país, no son más que la forma virtual de aplicar las orientaciones neo-liberales al mercado laboral. Esto es lo que esta sucediendo en las empresas que se instalan en Howard. Al final las relaciones del capital y el trabajo va a quedar en dependencia de los vaivenes del mercado, sin que los trabajadores gocen de las garantías conquistadas en la legislación panameña. Esta treta es lo que significa, en boca de la patronal, la flexibilización de las relaciones laborales.

Los vientos de tragedia que soplan en nuestra nación deben conducir al pueblo, y en especial a los trabajadores, a abandonar su apatía frente al 1º de Mayo y convertirlo en un día de desafío, de voluntad de lucha, de búsqueda de concertación popular y de unidad militante. Hay que desenmascar los cantos de sirenas para adormecer a las masas, que desatan las autoridades para hacer imposible la unidad del pueblo, corromper a muchos dirigentes sindicales y populares y así mantener el camino abierto al modelo social que nos hunde. Hay que enfrentar los planes neo-liberales de la patronal que pretende liquidar las conquistas laborales con los pretendidos reglamentos de “flexibilización” y así dejar en brazos del mercado las regulaciones de las relaciones del capital-trabajo. Hay que motivar a las masas populares a unirse a los trabajadores para enfrentar los problemas sociales que no atienden ni las autoridades ni la patronal, encaminándonos a un futuro oscuro de mayor injusticia social, de mayor opresión nacional y de mayor restricción de la democracia

Este primero de Mayo de 2007 debe marcar una nueva pauta para los trabajadores y todo el pueblo. Debe ser una demostración conjunta de todo el movimiento sindical y hablar con una sola voz que haga patente su disposición de defender sus derechos y conquistar nuevos. Junto al movimiento sindical, todos los trabajadores del país deben formar fila por el derecho al trabajo, por un superior nivel de vida, contra el hambre y por la justicia social. Y todo el pueblo expoliado, sometido a un paulatino empobrecimiento y a una mayor marginación debe de fundirse con los trabajadores para que, formando una fuerza sólida y contundente, haga posible la renovación del modelo por una verdadera Democracia Nacional, de participación pluralista, de justicia social, ejecutora de una política efectiva ante los grandes problemas que nos agobian y que garantice la culminación de la independencia nacional, sutil y sofisticadamente mediatizada. A este llamamiento debe incorporarse los organismos de la sociedad civil pues su causa solo se puede realizar con el apoyo popular.

Por un nuevo contenido del 1º de Mayo de 2007.
Por una unidad del pueblo verdaderamente concertada.
Por un nuevo modelo social que garantice la justicia social,
su auténtica independencia nacional, y la prosperidad de todo el pueblo.

Rubén D. Souza B.
Coordinador General del Partido del Pueblo.
Panamá, 9 de abril de 2007.

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Discurso de Ivanor Ruiz,
miembro del Presidium
Acto de Aniversario del Partido de Pueblo

Señores miembros del cuerpo diplomático, invitados especiales, representantes de organizaciones políticas de izquierda, compañeros miembros del Presidium del Partido del Pueblo, compañeros y compañeras.

Hoy nos encontramos aquí, para conmemorar un hecho histórico de gran repercusión en la lucha de liberación nacional y social de nuestro pueblo: La fundación del Partido Comunista de Panamá, el 4 de abril de 1930.

Es indudable que este hecho histórico ocurrido hace 77 años, fue un suceso acondicionado por la victoria histórica del proletariado ruso que creó el primer Estado proletario del mundo, rompiendo para siempre la cadena capitalista dominante en el Planeta. La onda expansiva como una conmoción telúrica envolvió también a Panamá que al mezclarse con los grandes problemas sociales con los que nació el nuevo Estado nacional panameño mediatizado, más los nuevos problemas originados por la construcción y terminación del canal, creó las condiciones panameñas para elevar la lucha social a nuevos niveles ideopolíticos sobre todo en lo que respecta al crecimiento de la brecha social.

Es en la década del 20, en el siglo XX, donde surgió el primer gran movimiento social con la huelga inquilinaria, en octubre de 1925 y reprimida por la intervención criminal, de la soldadesca yanky, llamada por la oligarquía panameña. Este movimiento popular y su represión, sirvió de fragua para que un puñado de revolucionarios, tomaran la firme decisión de fundar el Partido Comunista, identificado con el marxismo-leninismo como su guía ideológica y como método de pensamiento científico e histórico social.

El surgimiento del Partido Comunista, como organización de vanguardia ideopolítica de la revolución panameña en 1930, además de ser un acto valiente y considerando la intolerancia salvaje de las fuerzas dominantes de Panamá, constituyó una decisión temeraria que produjo un viraje en la historia social de nuestro país, hasta entonces dominada por el caudillismo y por la confrontación entre los liberales y conservadores, rompiéndose así el monopolio de la ideología de las clases dominantes. También introdujo una nueva cultura política, convocó a los trabajadores a independizarse de la férula ideo política liberal conservadora y de las posiciones conciliadoras y oportunistas de la pequeña burguesía. Se creó por la gestión de los propios comunistas, un nuevo paradigma sobre un Estado independiente, soberano y con justicia social. Nació en nuestra Patria una nueva motivación revolucionaria, una nueva esperanza libertaria y una mayor conciencia “para si” reemplazando a la existencia “en si”, enseñamos al pueblo a organizarse y pelear por sus intereses de clase.

Larga es la lista de militantes y mártires renombrados, forjados en la lucha revolucionaria de nuestro Partido, continua y sin cansancio, surgidos a lo largo de la experiencia revolucionaria marxista-leninista. Podemos citar algunos de los nombres de hombres y mujeres que pavimentaron con sangre y sudor este largo camino recorrido. Domingo Turner, primer secretario General del Partido Comunista de Panamá, Eliseo Echevers, Pablo Cordero, Jacinto Chacón enviado por el Buró del Caribe de la Internacional Comunista a fundar el Partido aquí en Panamá, José del R. Meléndez, Reqalado, Modesto Porto, Cristóbal Segundo, Celso Solano, Juan Nieto, Clara González, Felicia Santizo, Natividad Carreño, José del Carmen Tuñon, organizador del sindicato bananero de Barú, Marta Matamoros, Domingo Barría, Angel Gómez, Rodolfo Aguilar Delgado, muerto en la cámara de torturas por haber dirigido la primera huelga triunfante en la bananeras, Elías Clara, dirigente indígena de Veraguas, Simón Vargas, Marita Vargas, Salvador Carrera de Soná, Francisco González de Carrizal, Eduardo “Nito”Sánchez, Milciades Amores, Hugo Victor, Juan Navas, Felix Dixon, Eugenio Barrera, Roger Amor, Luis Olivardia, Demóstenes Rodríguez, Cleto Sousa, Carlos Guillermo De Bello, César de León, Vianor Rivera, Carlos Sorita. Todos estos nombres pertenecientes a distintos momentos de la vida partidaria y muchísimos más abrieron y ampliaron la senda de nuestro Partido hacia la meta final obligatoria de liberación nacional y social.

Es imposible referirnos al proceso histórico de construcción del Partido del Pueblo durante estos 77 años, sin resaltar el aporte indiscutible que nuestro querido y respetado camarada Rubén Dario Sousa Batista, quien a sus 83 años de vida y 56 años de militancia continua, desafiando a cada paso al enemigo de clase, sigue asumiendo su responsabilidad como dirigente máximo de nuestro Partido.

Larga es la lista de todas las jornadas que sucesivamente ha librado nuestro Partido en lo que va de su vida. Entre las más importantes podemos señalar la Huelga Inquilinaria de 1932, la lucha contra el nazifacismo, por la Constituyente Democrática de la década del 40, la lucha por la democratización de la enseñanza y contra la discriminación racial en la Constituyente de 1946, la jornada por la eliminación de las bases militares ocupadas por EEUU, durante la segunda Guerra Mundial 1946-47, la lucha por la soberanía aérea en 1952, la lucha por la paz mundial y contra la guerra, la lucha por la Reforma Universitaria, la lucha contra la represión de la Guardia Nacional contra los estudiantes y que forzó a establecer el llamado “Pacto de la Colina”, la insurrección popular contra la ocupación de la Zona del Canal, contra el Ejercito interventor de EEUU el 9, 10 y 11 de enero de 1964, la lucha contra el Tratado 3 en 1, por revisionista y modernización del repudiado Tratado de 1903.

Capítulo importante de nuestra experiencia viva fue nuestra oposición al golpe militar de 1968, pero no por defender el orden podrido que había llevado la República de papel en manos continua de la oligarquía, sino por los medios autoritarios que se empleó, por la entrega del golpe a la CIA y su obsecuencia proyanqui. Nuestra demanda a los militares fue que ante el hecho de una ruptura del viejo orden, se reemplazara por un nuevo orden basado en la soberanía popular. La respuesta de los militares fue la más salvaje represión anticomunista!!.

Nuestro Partido supo responder debidamente desde la clandestinidad. El ensayo del binomio “Gorilista-CIA” fracasó y el General Torrijos para seguir gobernando tuvo que convocar al pueblo, rescindir definitivamente el Tratado latente del 3 en 1, exigiendo un nuevo proceso de negociación en base a los legítimos intereses de la nación, posibles en esos tiempos. De la misma manera convocó al pueblo a formar el Poder Popular con lo cual garantizó un espacio político efectivo en el poder nacional a las masas populares, achicando el espacio político absoluto de los intereses oligárquicos. El General para seguir gobernando, después del fallido golpe de la derecha oligárquico-imperialista en 1969, tuvo que dar un viraje que en esencia respondía a la demanda política del Partido del Pueblo, más de un año atrás y sobre todo expresaba la bandera partidaria de abrogación del Tratado de 1903 en vez de “revisión” demandada por las fuerzas partidarias del tutelaje y de los cipayos que se habituaron al servilismo y sometimiento.

En realidad entre el Partido del Pueblo y los militares nunca hubo un pacto político formal. No podía ser porque nosotros estábamos identificados con la liberación nacional por la vía de la lucha democrática revolucionaria del pueblo, Torrijos significaba llevar adelante la lucha de liberación nacional por la vía autoritaria militarista. En toda esa etapa de lucha contra el ignominioso tratado de 1903, para los comunistas panameños, la contradicción fundamental era el antagonismo contra el coloniaje y neocoloniaje yanqui. La contradicción política en el campo democrático era subsidiaria. Por tanto, desde esta posición de principio, para nosotros era lógico, que siendo Torrijos, con el poder en la mano, el primer jefe de Estado que se atrevió a levantar la bandera de la unidad territorial, la liberación del canal, y la desocupación militar, nos identificáramos con ese planteamiento, porque era la oportunidad histórica de lograr escalones reales y decisivos para nuestra liberación nacional como reconocen hoy “tirios y troyanos”.

Simultáneamente a eso, en esta relación de hecho, nos opusimos siempre a los métodos autoritarios, represivos indiscriminados, por lo cual varios dirigentes nuestros fueron deportados más de una vez, otros encarcelados, expulsados de sus trabajos y perseguidos.

Hoy nuestro Partido del Pueblo, fiel y único heredero directo de la pléyade de hombres y mujeres, patriotas, revolucionarios y anti-imperialistas que fundaron osada y atrevidamente el Partido Comunista casi 8 décadas atrás, se ha planteado nuevos retos, que corresponden a los tiempos que vivimos y que exige nuestro pueblo, urgido por sus ansias de justicia social, de unidad, de prosperidad y libertad. Lo característico de este momento es la decisión creciente de las masas de ejercer poder deliberativo real en las decisiones de la nación y decidir su propio destino. Esta decisión aflora espontáneamente a nivel local aún pero que no deja duda que su tendencia, es convertirse en una fuerza nacional decisiva.

Dos factores coadyuvan determinantemente este destino: la restauración del poder oligárquico con la invasión felona y genocida del imperialismo en diciembre de 1989, y la renuncia al Torrijismo legítimo de la dirección centro-derechista del PRD. Hay que destacar que el gobierno del PRD, encabezado por Pérez Balladares durante el período 1994-99, institucionalizó la política neoliberal con sus llamadas “Políticas Públicas” y la privatización de empresas estatales. Con esto fue más allá de lo que se atrevió Endara como exponente de la restauración oligárquica. Y el actual gobierno de “Patria Nueva”, cuyo barco insignia es la cúpula mixta de la derecha Demócrata Cristiana y el centro derechismo del PRD, hoy integrada por advenedizos, definitivamente rompió con las esperanzas liberadoras de soberanía popular del Pueblo que el Torrijismo despertó.

Las motivaciones que sacuden al pueblo panameño, que conmovido por la frustración y decepción general, lo llevan al deseo de un cambio. Este deseo es el más común y popular de Panamá. Ante la gran concentración de capital, ante el escandaloso consumismo de la clase opulenta y su corrupción, crece la desesperación de las masas que por el contrario ve y siente ampliarse la pobreza, incluso a capas medias y profesionales, sufre el incremento de la desigualdad social y la restricción de sus derechos sociales y laborales. El pueblo ya siente que en el marco del arcaico modelo socio-económico y socio político no hay solución a los grandes problemas que nos abaten y que estamos girando en un “círculo vicioso”, en que las cosas van para peor.

Ante esa visión social y exigencia popular, el Partido del Pueblo fiel a su tradición revolucionaria y de combatiente en el borde delantero, ha propuesto su Estrategia de Democracia Nacional: Reemplazar el poder de más de un siglo por una democracia pluralista participativa, descentralizada en la cual se le garantice y se institucionalice un espacio a los trabajadores, proporcional a su potencial político.

Este poder tiene que garantizar la justicia social, el desarrollo económico equilibradamente proporcional, tiene que culminar la liberación nacional congelada en el tratado de neutralidad, eliminar la política de desigualdad y poner el Canal al servicio directo del Desarrollo Nacional viable y factible. Para tal fin este nuevo poder tiene que cobrar el agua que consume el Canal a los usuarios. Esto último forma parte de las tareas pendientes para culminar nuestra liberación nacional.

La composición social de este poder serían los trabajadores y todas las otras fuerzas patrióticas y democráticas anuentes con el Desarrollo Nacional Sostenible, en una correlación de fuerzas que favorezca el Progreso Nacional.

Esta estrategia no pasaría de un deseo sino se basa en una fuerza real política, armada con una nueva visión y paradigma que materialice ese poder. Esa fuerza tienen que ser el conjunto de la izquierda panameña, que actualmente es un gigante pero desarticulado y con pie de barro.

El Partido del Pueblo consecuente con su papel revolucionario tiene la disposición irreductible de hacer todo lo que esté a su alcance, junto con las demás fuerzas amigas, para integrar un gran movimiento de la izquierda panameña para que con su unidad se convierta en la fuerza que el pueblo clama, que el pueblo espera para su verdadera salvación.

Nuestro Partido está dando en efecto, todos los pasos de su reagrupamiento, reorganización y de profundización de conocimiento histórico social y táctico para elevar su significación en esta magna tarea de unidad de la izquierda. No está demás agregar que todos estos debates y balances van acompañados del análisis crítico y auto-crítico, como enseñanzas para las nuevas experiencias que vienen.

En este nuevo aniversario de fundación del Partido Comunista, nuestro Partido expresa su firme convicción de que la victoria revolucionaria de nuestro pueblo es inevitable y que lograremos enterrar para siempre este pasado que sigue siendo presente para la salvación de nuestra nación que agoniza en manos de codiciosos, glotones de riqueza, esclavizadores e inescrupulosos, Así como lo hemos hecho siempre, enfrentaremos todas las vicisitudes y dificultades, expondremos nuestros patrimonios y nuestra seguridad por la propuesta de Democracia Nacional que es la fórmula para salir del pantano en que se ahoga la Patria y motivar a la izquierda a que se una en su propia diversidad. Desde esta tribuna hacemos un llamado a nombre de la Dirección Nacional del nuestro Partido a todos nuestros dirigentes, militantes, afiliados, simpatizantes y amigos que en los distintos frentes políticos en que se agitan, para que redoblemos nuestra militancia y caminemos con pasos firmes y seguros en el proceso de reorganización de toda la red de nuestra estructura a nivel nacional y pongamos mano a la gran obra de construcción del sujeto revolucionario que debe convertirse en alma y guía de la revolución panameña.

A LA CARGA COMUNISTAS
POR LA UNIDAD DE TODAS LAS FUERZAS DE IZQUIERDA
PARA TRAS NI PARA TOMAR IMPULSO
PORQUE NO QUEDA ESPACIO
AVANCEMOS PORQUE LA LUCHA CONTINUA
Panamá, 29 de marzo de 2007.
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PNUD y el Diálogo de “yo con yo” dentro del Statu Quo.

Por el tiempo transcurrido, desde que el presidente Martín Torrijos llamó a un diálogo nacional para encontrar un consenso de Desarrollo Nacional que sirviera de marco al objetivo de ampliación del Canal, en agosto pasado, se pone en evidencia que se trataba de una treta. Se hizo el Referendo, se eligió por una minoría del electorado nacional el Proyecto de Cámara de la ACP y aun no hay proyecto de Desarrollo Nacional que sirva de guía.

El Presidente puso en manos del señor Enrique Iglesias y del PNUD de Panamá la organización y administración de ese encuentro nacional. Olvidándose de que vivimos en una sociedad antagónica que ha llegado a su clímax, estos organizadores están ignorando que la generalización de esta crisis está ante un dilema: O se busca una salida pacífica que resulte de una concertación entre las fuerzas que sirven del soporte al Statu Quo y las fuerzas que exigen un cambio renovador o de lo contrario, el unílateralismo conceptual –sectario y excluyente- de ese foro, lo que más bien estará empedrando es el camino hacia un desenlace violento.

Viendo la esencia de esta situación social antagónica, el camino que puede garantizar una salida pacífica es un acuerdo legítimo entre los que defienden el anacrónico modelo social que ya agotó su espacio y las fuerzas que desde posiciones ideo-políticas, plantean un cambio integral y transformador. Esos escenarios mixtificados en que se fabrican “pluralismo participativo” con el consentimiento de una “izquierda” fementida y servil de la burocracia estatal, no hace otra cosa que alargar más la agonía popular y acercarnos más al caos.

Debido a esta situación, el Partido del Pueblo consideró importante participar, en la búsqueda de una concertación realmente participativa de todas las fuerzas. Por cuestiones de tecnicismos baratos, los organizadores del evento han determinado que la presencia del Partido del Pueblo sólo la admiten como interlocutor de segunda categoría, sin derecho pleno, sin participación deliberativa. Se trata de la exclusión de un destacamento revolucionario histórico que por 76 años ha combatido en todas las causas por nuestra liberación nacional, por la democracia y la justicia social. Un Partido que ha hecho significativos aportes a la cultura nacional, a la política y a la lucha reivindicativa de nuestros trabajadores en el ámbito nacional y en lo que fue la jurisdicción zoneita. Un partido que tiene un espacio meritoriamente reconocido en el movimiento Comunista Internacional y en el movimiento de los pueblos del mundo por la paz, por la liberación nacional, social y por la democracia.

Por otra parte, como se ha sabido, otros sectores de la izquierda ideo-política genuina de Panamá como Frenadeso y otros grupos revolucionarios, y las fuerzas progresistas y democráticas en general, olfateando de antemano la tendencia de la conducta de los que están a la cabeza de este dialogo, por los antecedentes de otros ejercicios similares anteriores, reaccionaron que esa convocatoria seria una pantomima más donde serian usados de tontos útiles, de que al final se convertiría en un dialogo de “Yo con Yo” dentro del Statu Quo. Por eso ni se han acercado para intervenir.

Este diálogo así concebido donde se ha discriminado la participación en primera categoría con derecho a voz y voto, y de segunda categoría sólo con derecho a voz, además de que se ilegitimiza, le va a hacer el juego a la violencia social cuyos ingredientes ya están presentes. En estas circunstancias, el Partido del Pueblo se abstiene de participar de este proceso manipulado y antidemocrático, en el que el PNUD se ha dejado influir por los intereses del gobierno de “Patria Nueva”. Las formas delincuenciales, criminales y la corrupción institucional ya van en camino por su cantidad y calidad a institucionalizarse políticamente, es decir a convertirse en fenómenos legales, ya sea bajo la forma de organismos para-estatales, de seguridad publica o en un partido neo-fascista.

No hay que pensar mucho para percibir y saber que estos efectos darán el punto de partida para una violencia formal generalizada que sólo puede traer la destrucción del Estado Nacional y la desgracia infernal para nuestro pueblo.

¡ Basta de diálogos ilegítimos y excluyentes¡
El país esta dividido,
se necesita una concertación entre todos
para avanzar unidos y en paz.

Rubén D. Souza B.
Coordinador General del Partido del Pueblo

Panamá, 7 de febrero de 2007

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El que ganó fue el voto omitido

El Partido del Pueblo plantea que la única salida positiva que las fuerzas responsables de la dirección del país tienen ante el resultado del Referendo, si quieren sacar el Proyecto de la ACP de su aislamiento de la mayoría popular, es reinventar políticamente al gobierno en el aspecto de su gestión política, económica, social y su administración judicial de tal manera que las masas sientan que en vez de un protagonismo manipulado y sugestionado falsamente, sea realmente una fuerza beligerante con capacidad deliberante. Sólo así se puede buscar una unidad nacional legítima cuyo origen sea la diversidad y no lo que preconizan los dueños del negocio de la ampliación: una unidad sin diversidad.

Con bombos y platillos el Gobierno con la ACP se disponían celebrar el resultado favorable al Sí del Referendo. Una vez mas se dedicaban a hacer, “de tripas corazones”, esta “victoria popular”. Pero un hecho fortuito, la tragedia dolorosa en el incendio de un bus, como trueno en cielo despejado destapa la olla y puso al descubierto, esta vez dramáticamente, la escandalosa veleidad con que se esta administrando este país, que ante hechos de responsabilidad histórica, como la ampliación del Canal.

El 78% de los votos en urna que el oficialismo zarandea, no es más que un convencionalismo; según la la Real Academia Española es un “conjunto de opiniones o procedimientos basados en ideas falsas que, por comodidad o conveniencia social se le tienen como verdadera”.

Tal como se concibió el Referendo, su organización resultaba de un acuerdo convencional entre élites que han visto la ampliación del Canal sólo como un negocio exclusivo, separando del destino progresista que la nación panameña necesita. Es por eso, que esa mayoría de que se habla, no es más que la mayoría de la minoría. La masa de votantes, según el Tribunal Electoral, era de 2 millones 100. Pero solo votaron el 43.32% de esa cifra. El otro 56.68% se abstuvo. En consecuencia esa mayoría de que se ufana el gobierno es solamente supuesta porque la realidad es que en este Referendo hubo tres claras referencias expresiones: la del Sí, la del No y la de esa gran masa que se neutralizó. Y el ganador mayoritario ha sido ese voto omitido que después de la consulta ha quedado colgado como un dogal sobre esta ficticia mayoría de la minoría.

Estos son los hechos indiscutibles ante los cuales la retórica del Presidente sentencia de que el 30% del electorado que voto Sí, ha decidido por todo el pueblo en forma excepcional. Esto es un auto-engaño, “un sueño de opio”. Hay un principio jurídico que establece que un hecho dado puede darse por comisión u omisión. El hecho aquí es que el gobierno ha montado el proyecto de la ACP en una mayoría de la minoría popular, como efecto del voto No y el voto omitido por medio de la abstención.

A partir del Referendo, sus resultados impulsan una nueva distribución de fuerzas de cara al proyecto de la ACP apoyado por una notabilísima minoría, ante una innegable mayoría compuesta por los que han declarado abiertamente su rechazo y por los que no han sido convencidos de sus bondades. Realmente, el proyecto de la ACP ha quedado aislado de la mayoría popular (que ante el No y el voto neutro suma mas del 60%) y la prueba es que ese triunfo pírrico convencional esta rodeado de un ambiente nacional en el que lo que prevalece es dolor, frustración y señalamientos a los que gobiernan.

De esta coyuntura canalera puede desgajarse una crisis social general extrema, pues se da un entorno nacional preñado de problemas agudos, como el transporte, la salud, la reforma laboral que silenciosamente se fragua, el TLC con los E.U. que los gringos presionan para tener acceso preferido en las obras del Canal, la incongruencia educativa, la crisis judicial y el problema de los problemas: el desempleo que mágicamente la ACP prometió enmendar para pedir el voto Sí.

Es en este aspecto en donde se debe sopesar políticamente el significado relevante de esa masa que omitió su voto con la característica del gran peso que en ella ha tenido la juventud, la misma que en busca de esperanza dio su apoyo a la propuesta electoral de “Patria Nueva”. Este conglomerado social se convierte de hecho en una reserva directamente favorable a los adversarios del Proyecto de la ACP sobre la ampliación que es anti-nacional, anti-democrático y neo-liberal. Esta reserva relacionada al NO, crea el perfil hacia un nuevo alineamiento de fuerzas políticas que favorece la lucha por la democracia progresista.

Ahora, el gobierno de “Patria Nueva” esta enzarzado en llevar adelante la ampliación del Canal montado en el Proyecto de la ACP de apoyo minoritario (30% del electorado) en medio de una sociedad inestable y descontenta. Acelera esa descomposición el estilo, la forma y los métodos de este gobierno. El presidencialismo mágico con que el pueblo es bombardeado cotidianamente, en que ante lo aparentemente bueno, el Presidente sale como un demiurgo, pero cuando las cosas salen mal se convierte en acusador de instancias subalternas sin un atisbo de autocrítica. La ausencia de políticas de gobierno efectivas ante los problemas reales que reclaman atención prioritaria, por las formas de publicidad y mercadeo, por el ejercicio de la impunidad ante la alta burocracia, por la toma elitista de decisiones que después se imponen, por la carencia de consulta realmente democrática y de participación pluralista, et., etc, solo nos conduce a una mayor confrontación social que socava la gobernabilidad y la estabilidad que la ampliación del Canal necesita para su seguridad, que solo se la puede proporcionar una armonía nacional.

El Partido del Pueblo plantea que la única salida positiva que las fuerzas responsables de la dirección del país tienen ante el resultado del Referendo, si quieren sacar el Proyecto de la ACP de su aislamiento de la mayoría popular, es reinventar políticamente al gobierno en el aspecto de su gestión política, económica, social y su administración judicial de tal manera que las masas sientan que en vez de un protagonismo manipulado y sugestionado falsamente, sea realmente una fuerza beligerante con capacidad deliberante. Sólo así se puede buscar una unidad nacional legítima cuyo origen sea la diversidad y no lo que preconizan los dueños del negocio de la ampliación: una unidad sin diversidad.

Rubén D. Souza B.
Coordinador General del Partido del Pueblo.
Panamá, 30 de octubre de 2006.

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Votar ¡NO!, es la salvación de la Patria!

El Partido del Pueblo de Panamá ha definido contundentemente su posición ante el Proyecto de la ACP sobre la ampliación del Canal, por lo que votará NO. En consecuencia, el Partido del Pueblo, convoca al pueblo panameño a dar su voto negativo al Proyecto de la ACP sobre la ampliación del Canal, por anti-nacional, anti-democrático y neo-liberal. Votar NO es el único camino que le queda a las masas populares, para abrir la oportunidad de poner el Canal al verdadero servicio de la Patria.

Carácter antinacional de la propuesta de la ACP

El Proyecto de la ACP, hecho suyo por el gobierno de “Patria Nueva”, ha sido disfrazado astutamente con la necesidad de la ampliación, que encierra una intención anti-nacional en cuanto que proyecta el tercer juego de esclusas solo para optimizar el servicio de tránsito transístmico acuático, pero con omisión de los impactos económicos y sociales que han afectado y afectan al desarrollo concreto y autóctono de la nación panameña. Dicho proyecto delega esta responsabilidad en la espontaneidad, de los que en Panamá han seguido en la dirección del Estado, cuyo verdadero interés es seguir pelechando los ingresos del Canal para su consumismo y no para la capitalización productiva. La producción material es la legítima fuente de riqueza con destino social y ella queda postergada en la proyección socio económica del Proyecto de la ACP.

El método antidemocrático del debate de la propuesta de la ACP

La propuesta de la ACP, concebida y articulada unilateralmente, ha sido excluida de un verdadero debate de pluralismo participativo, reduciendo su divulgación a una campaña de publicidad y mercadeo millonario. De hecho, con esta práctica lo que se está es imponiendo anti-democráticamente el Proyecto anti-nacional de la ACP y del gobierno por lo que, con ello pretenden convertir al referendo en una mera formalidad legal y no en una legítima prueba de factibilidad nacional, donde el tema de la ampliación del Canal debería contar con un amplio apoyo y verdadera convicción popular para que sea factible.

El carácter neoliberal del proyecto de la ACP

El oficializado proyecto de la ACP, es neo-liberal porque solo atiende a las leyes ciegas del mercado global postergando la finalidad social, y en este caso, la finalidad socio-nacional de Panamá, a pesar de que la existencia del Canal sólo es posible en base a la explotación estratégica del patrimonio natural de la nación, principalmente el agua y su fuerza de trabajo. En cambio, centra todo su esmero para que la ampliación del Canal sea el gran negocio de los potentados, para que los que más tienen tengan más y para que el selecto grupo de los nuevos ricos fortalezcan su espacio. Por eso, resulta hasta tragicómico el llamado de los politiqueros de varios partidos electorales y de empresarios neo-liberales invocando el “carácter de Estado” de la ampliación, para que todos depongan sus intereses de clase y se sumen a lo que realmente es el interés neo-liberal de la ACP, es decir al interés único de la clase dominante: “Dios los crea y el diablo los junta”. En casi 100 años de existencia del Canal, nuestro país, confronta una situación de desigualdad, de pobreza y de endeudamiento de los más elevados del mundo. De esta situación el Canal de Panamá es uno de los causantes principales. Como ejemplo, desde su comienzo se instauró en su espacio, en forma institucionalizada, la indignante discriminación racial. En el aspecto socio-económico, sus beneficios locales fueron dirigidos a potenciar económicamente a las minorías privilegiadas dedicadas a los servicios y comercio. Hoy la ACP reitera ese propósito y esa visión por lo cual, apoyar con el Si su intención contenida en su propuesta es prolongar lo existente, agravando la desigualdad y la pobreza que azota a Panamá, convertida en endemia, por el rumbo explotador del Canal seguido hasta hoy y que la ACP se propone prorrogar.

Ante la nueva divisoria un nuevo reagrupamiento de fuerzas

Una nueva divisoria política emerge en nuestra sociedad, que esta destrozando a los viejos y recientes partidos políticos electorales y encaminándose a nuevos reacomodos de fuerza, cuya proyección tiene como epicentro la relación de la nación con el Canal. Esto se refleja también en las organizaciones sociales, de intelectuales, profesionales y trabajadores, donde se polarizan las posiciones seguidistas y oportunistas, frente a las posiciones democráticas y progresistas. Es un cisma político histórico-social irreversible, dirigido a deslindar en el terreno del poder político la contradicción que se ha hecho antagónica: O seguimos bajo los efectos del colonialismo norteamericano personalizado ahora en la ACP y su proyecto sobre la ampliación o se rompe con esa herencia convirtiendo a Panamá en un Estado realmente independiente, dueño efectivo de su patrimonio nacional al servicio de las necesidades reales del Desarrollo multilateral de la Nación. Ese enfrentamiento define el nuevo contenido de la Democracia Nacional que la misma vida social esta imponiendo de hecho.

El NO es progresista, el Si es neocolonial

Es la disyuntiva que presenta el NO y el Si. El NO es la alternativa que rechaza la ampliación del Canal bajo el patrón colonialista y abre el camino para un nuevo proyecto, en donde el tercer juego de esclusa impulse el desarrollo progresista de Panamá para bien de todo el pueblo. Ante la eventualidad de la derrota del Si, el NO viene a ser equivalente del Plan B, pero para fines progresistas, de la ampliación. El Si es ver para atrás, es retroceder a lo mismo y peor: más desigualdad y más pobreza, mientras lo que más tienen tendrán más. El Partido del Pueblo convoca a votar NO porque es el rechazo a los privilegiados anclados en el Status Quo, a los momios nacionales que no quieren reconocer que su poder esta moribundo y que otro mundo, el mundo de la justicia social y la Democracia real es posible.

El NO es la puerta de lo nuevo progresista.
El Si, es seguir el mismo rumbo que implantaron los “Zonians” colonialistas.

Rubén Darío Souza Batista
Coordinador General
del Partido del Pueblo de Panamá
7 de Octubre de 2006

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Porque nuestro !NO¡

Es pública ya, nuestra posición de rechazar la propuesta de la A.C.P. sobre la ampliación del Canal. Precisando: la propuesta de la A.C.P. no es si se hace o no la ampliación, sino cómo y para qué esa ampliación. La ampliación es una necesidad objetiva y viable determinada por factores exógenos originados en el curso del desarrollo expansivo e incontenible del comercio y la producción mundiales. Por esta razón la ampliación no es ni invento, ni creación, ni invención de la A.C.P. En todo caso, es una caja de resonancia de una exigencia externa que por lógica inductiva, se encamina ineludiblemente, por la única vía marítima interoceánica funcional que hay en el Hemisferio Occidental.

Lo que es originario de la A.C.P. y que la Constitución le acredita, es la iniciativa de determinar, cómo se debe satisfacer esa necesidad y en intereses de qué y de quienes se debe realizar. Es decir, la forma de hacerlo y el objetivo perseguido. Este es el contenido de la propuesta de la A.C.P. y por tanto es lo que debemos entender por el proyecto propiamente de la A.C.P.

En Panamá se habla hoy mucho de Democracia. Habla el oligarca, habla el explotador, habla el intelectual, el profesional y las diversas corrientes que cursan en el seno de los trabajadores. Pero todos esos hablantes tienen un denominador común, salvo excepciones, que consiste en referirse a la Democracia en abstracto. Así la democracia se convierte en un trapo donde todos quieren limpiarse las manos. El proyecto de la ACP es antidemocrático; neo-liberal porque solo representa los deseos de los grandes intereses creados; y es un proyecto anti –nacional porque hace caso omiso al hecho de que este país cambió su base territorial, suprimió su situación colonial y liberó los recursos naturales de la Región Interoceánica (antigua Zona del Canal y la cuenca hidrográfica). Se trata del cumplimiento del Tratado del Canal uno de los Tratados Torrijos– Carter.

Así se ha renovado el fundamento material de la Nación que exige otro pensamiento nacional, otro paradigma cónsono con esta liberación que formule una nueva relación en el sentido de que ahora el Canal es por Panamá y para Panamá y no como era en el tiempo de la colonia: un Panamá por el Canal y para el Canal.

Por eso, esos sectores de intereses exclusivos se aferran en separar el tema de la ampliación de las necesidades del desarrollo nacional. En base a razonamientos paralogicos y llenos de sofismos se empeñan en convencer de que a la Autoridad del Canal solo les toca garantizar la eficiencia, la eficacia y la seguridad de la vía para el servicio de tránsito marítimo interoceánico. Así mismo procedieron los norteamericanos cuando construyeron el Canal y lo pusieron a funcionar para su beneficio. Usurparon todos los recursos naturales de los panameños que les dió en gana, sin tomar en cuenta nuestros intereses autóctonos. Se puede decir que la mentalidad de los que han concebido el proyecto, aunque ahora son panameños, siguen el mismo pensamiento depredador económico y social de los yanquis colonialistas de hace más de un siglo el cual se reseño en la frase truculenta del Presidente de E.U. en ese entonces: “Yo me tome a Panamá”.

Según la Constitución de la República, y su definición conceptual y descriptiva del territorio soberano y bajo su jurisdicción, no se puede ceder a otro Estado ni alienarse. Al crearse el Titulo 14 de la Constitución se delegó en una Autoridad estatal especifica, en forma autónoma, la administración y la jurisdicción política y económica sobre bienes estatales inalienables incluidos en el Canal y sus espacios adyacentes y en lo que es la Cuenca Hidrográfica. En este espacio geográfico que es de todo el pueblo, la A.C.P. procede en la misma forma que el despojo ejercido por los yanquis en aras del Canal sin ninguna responsabilidad económica, social y ecológica, y en sus impactos que afecten el interés de toda la nación. Muchos demagogos panameños cuando les convienen dicen que el recurso agua para los panameños es como el petróleo para los países que lo producen. Pero en cambio, para el Proyecto de la A.C.P. sobre la ampliación (no la necesidad de la ampliación) el agua la toman gratis para regalarla a los usuarios, enajenándola es decir regalan el “petróleo” panameño bajo el lema altruista de Pro Mundi Beneficio en un país en que el 40% de la población vive bajo la línea de pobreza y casi el 20% son cuasi-indigentes e indigentes. En el Proyecto de Marras ni siquiera se insinúa este desangre bajo el pretexto de que ese no es asunto de su competencia.

Hemos expuestos todas las razones de fondo que nos llevan a adversar al Proyecto de la A.C.P. matrimoniado con el Gobierno Central y por lo que nuestro voto en el Referendo será un tremendo NO.

Los partidarios y apologistas del SI, enfrascados, en embelesar la opinión publica con un futuro fantasioso, se empeñan en vaticinar que el NO es la puerta de un Apocalipsis para Panamá. Utilizan las figuras de la ilusión, por una parte, y del miedo por la otra. Así, una buena parte del sí votará por el miedo al NO. Pero todo no es más que una farsa. La ampliación del Canal es una necesidad objetiva de las nuevas realidades del mundo en que se socializa irremediablemente la producción y el comercio mundial y este fenómeno histórico conduce inevitablemente a la lucha política planetaria, expresa y tangible, en todos los confines y pueblos.

Por estas razones es que, pase lo que pase en el Referendo, la ampliación del Canal se va a realizar de todas maneras le guste a la A.C.P. y al Gobierno o No. En esta disyunción el si nos planteará la opción de “hemos retrocedido con la propuesta de la A.C.P., la lucha continua” y el No dará la oportunidad de hacer otro proyecto sobre la necesaria ampliación acorde con el interés legitimo de la Nación Panameña y con el respecto a la soberanía popular ahora burlada y excluida en el Proyecto unilateral que bajo el ropaje engañoso de la Ampliación del Canal en realidad se pretenda meter de contrabando la propuesta anti-nacional y neo-liberal. La oportunidad del No ratificará nuestro lema de que “hemos avanzado, la lucha continua”.

Rubén D. Sousa B.
Coordinador General del Partido del Pueblo
Panamá, 19 de Septiembre del 2006

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La convocatoria Presidencial para el Desarrollo Nacional

Por fin, el Presidente Martín Torrijos ha empezado a entender que el camino elegido para llevar a un Referendo el Proyecto de la ACP sobre la ampliación del Canal no le garantizaba un veredicto favorable, por lo menos con una ventaja ancha sobre el NO. Su propósito de convertir el Proyecto de la ACP de corte transnacional y neo-liberal, en Proyecto del gobierno, por la vía administrativa de hecho, premunido de su mayoría absoluta en la Asamblea de Diputados le ha evidenciado que no le aseguraba su expectativa victoriosa. Así se ha arrogado el derecho de convocar a un diálogo o debate nacional, que subvierte objetivamente el orden burocrático y anti-democratico que se escogió en medio de una confrontación política en torno a lo que ahora es el Proyecto del gobierno sobre la ampliación y las tensiones colaterales que están produciendo los conflictos en educación, en la C.S.S. y otros sectores sociales. El Presidente no ha dejado claro si su convocatoria suspende el curso que se ha seguido hacia el Referendo el 22 de octubre y se busca otra vía para llegar a él; es un hecho tangible que el gobierno se ha visto obligado a dar un paso atrás ante el impacto de la opinión pública cuya dinámica favorece al voto negativo y al sector de indecisos.

La convocatoria del Presidente, si bien es un grado de retroceso en su ofensiva por el SÍ, no es palmaria en sus verdaderas intenciones, lo cual deja dudas en si no es una táctica diversionista, para desviar la atención del tema de la ampliación del Canal que ha sido la motivación para que amplísimos sectores se hayan hecho eco de la necesidad nacional de establecer un “Plan de Desarrollo Nacional” que sirva de contexto a un Proyecto de ampliación distinto al original de la ACP y le marque los verdaderos alcances y responsabilidades económicas y sociales de interés nacional.

Ese debate convocado por el Presidente, para lo cual ha nombrado administrativamente de mediadores al PNUD y a don Enrique Iglesias, para que genere confiabilidad, tiene que guiarse por un método genuinamente democrático de participación pluralista, sin exclusión. El punto de partida de ese dialogo debe ser la existencia real de una diversidad de intereses sociales con sus respectivas demandas, empeñadas en encontrar un punto de convergencia que sirva al progreso social y económico del País. Por lo tanto debe de transitar desde una diversidad de demandas, es decir, desde un disenso, a un objetivo común de Desarrollo Nacional viable y factible por medio de un consenso, de mayoría o unánime, según lo dictamine el método escogido democráticamente. Así, es absurdo pensar que el Proyecto del gobierno, en el dialogo, hipotéticamente es un acuerdo parcial que tiene que convertirse en un acuerdo unánime como algunos voceros del gobierno y de la ACP sugieren. La participación oficial tiene que ser solo una parte del dialogo equiparado en derechos a las demás partes sectoriales y tendencias políticas e ideológicas. En esas condiciones el Partido del Pueblo acoge el llamamiento del Presidente.

La agenda del dialogo, cuyo propósito es encontrar una senda común que nos lleve a objetivos comunes de desarrollo de corto, mediano y largo plazo, exige que sus componentes no deben ser apriorísticos, escogido por el dedo de intereses ocultos ni por cenáculos sectarios y burocráticos ni por eminencias que piensan por los demás, de tal manera que lo que es bueno para ellos tiene que ser bueno para los otros. La agenda para que exprese todos los diferentes problemas y demandas que los distintos intereses desean discutir dentro del contexto del clamor general de un Plan de Desarrollo Nacional, debe ser elaborada democráticamente, al igual que el método dentro del marco del diálogo convocado.

Siendo la ampliación del Canal, el factor determinante que ha provocado, en la coyuntura política de crisis social que vive el país actualmente, el deseo general de llegar a un pacto nacional de Desarrollo económico y político, pretender, en estas condiciones, separar el concepto de “Desarrollo Nacional” de la ampliación, además de ilógico y aberrante es una castración de ese evento que lo único que logrará es dar lugar a que se apague el fuego con gasolina. La ampliación convertida ahora en proyecto del gobierno tiene que verificarse dentro de las exigencias del Desarrollo Nacional y establecer nítidamente la parte de responsabilidad que a esas obras del tercer juego de esclusas les cabe en él, ya que la Autoridad del Canal por Constitución y las leyes sobre todo, la 19 y la 21 del 97, tiene jurisdicción administrativa, política y económica en el área que encierra la noción del Canal de Panamá, incluyendo aguas marítimas y aguas dulces, así como en la cuenca hidrográfica que abarca hasta sus vecindades. La Autoridad del Canal es una entidad Estatal y no privada que como tal tiene que garantizar la inalienabilidad de todos los recursos naturales puestos a su servicio para asegurar el funcionamiento del Canal permanentemente. En consecuencia, no puede seguir entregando, a título gratuito, a los usuarios , enajenándola, el consumo de agua. Este asunto no puede ser excluido del debate ya que es parte fundamental de un Plan de Desarrollo Nacional que tiene que descansar ineludiblemente en la explotación del patrimonio natural del país con finalidades autóctonas.

Por un Canal por Panamá y para Panamá.
Abajo la consigna colonialista
de Panamá por el Canal y para el Canal

Rubén D. Sousa B. Coordinador General
Panamá 22 de agosto de 2006

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El Pleno ampliado de la Coordinadora General del Partido del Pueblo se reunió los días 5 y 6 de agosto de 2006
y en el marco de esas deliberaciones se aprobaron las resoluciones que publicamos en esta página.


RESOLUCIÓN DEL PLENO DE LA COORDINADORA GENERAL
DEL PARTIDO DEL PUEBLO
CON RESPECTO A LOS ACONTECIMIENTOS DEL MEDIO ORIENTE

CONSIDERANDO

  • 1.Que el mundo asiste con horror a la bestial y salvaje agresión de carácter genocida que el gobierno fascista de Israel ejerce contra a las poblaciones civiles de los territorios vecinos de Líbano y Palestina.

  • 2.Que la conducción sionista de Israel ha puesto su Estado al servicio de los intereses globalistas del imperialismo yanqui y de la guerrerista conducción de la camarilla fundamentalista neoliberal de Washington

  • 3.Que sus objetivos actuales de reordenamiento mundial consisten en profundizar el saqueo de los recursos naturales y poner los energéticos, el agua, los bosques y las posibilidades del conocimiento al servicio de las transnacionales.

  • 4.Que frente a esa ominosa amenaza, los pueblos del mundo han asumido conciencia plena y se están levantando en defensa de sus recursos.

  • 5.Que la resistencia de los pueblos de Irak, Palestina y el Líbano se ha erigido en un fuerte valladar a las aspiraciones de reordenamiento mundial de los imperialistas.

  • 6.Que en ejecución de la estrategia de dominio globalista, Israel ha pretendido desconocer el legitimo derecho de los pueblos árabes a la construcción de sociedades libres, prósperas, soberanas e independientes.

  • 7.Que el Estado de Israel es un persistente violador de las Resoluciones de las Naciones Unidas y de los convenios de Ginebra.

  • 8.Que las últimas acciones han demostrado hasta la saciedad el carácter genocida, arbitrario e ilegitimo del gobierno sionista.

  • 9.Que los estamentos oficiales de la República de Panamá han mantenido un lamentable silencio frente a la violación del derecho internacional y de los derechos humanos por parte del gobierno Israelí.

RESUELVE

  • 1. Denunciar y condenar la agresión genocida de Israel contra el Líbano y Palestina

  • 2. Demandar el cese del fuego agresor contra las poblaciones civiles y los resistentes patriotas de Líbano y Palestina.

  • 3. Rendir ovación de pie y fervoroso tributo de admiración al denodado patriotismo y dignidad humana de los combatientes del Líbano y de Palestina.

  • 4. Exigir la salida de las tropas israelíes de todos los territorios invadidos en la actualidad y la retirada a las fronteras de 1967, acatando todas las Resoluciones de las Naciones Unidas y permitiendo la proclamación pacifica del Estado Palestino.

  • 5. Reconocer que existe una creciente atmósfera de denuncia civil por parte de las mentes más esclarecidas de la sociedad israelí, que resisten a las mentiras de los dirigentes sionistas.

  • 6. Exigir a las autoridades panameñas que interrumpan su silencio frente a esta agresión y condenen los actos belicistas y genocidas del gobierno de Israel.

  • 7. Enviar copia de esta resolución al PC del Líbano, al PC de Israel y al Frente Democrático Popular de Liberación de Palestina.

COORDINADORA GENERAL DEL PARTIDO DEL PUEBLO
Ciudad de Panamá, 6 de agosto de 2006


RESOLUCIÓN DEL PLENO DE LA COORDINADORA GENERAL
DEL PARTIDO DEL PUEBLO
CON RESPECTO A LA SITUACIÓN DE LA SALUD DEL CAMARADA FIDEL CASTRO

CONSIDERANDO

  • 1.A la vista del conocimiento de los quebrantos de salud del camarada Fidel Castro R., los cuales han demandado la atención de todos los círculos internacionales preocupados por su condición personal.
  • 2.Que el Gobierno Revolucionario de Cuba ha tomado las justas medidas para mantener sin interrupciones el curso ascendente de la construcción del bienestar y el progreso de toda la sociedad cubana en el marco del socialismo.
  • 3.Que los imperialistas y otras fuerzas reaccionarias han puesto en operación un plan siniestro dirigido a lograr un desenlace intervensionista y de dominio contra Cuba Socialista.

RESUELVE

  • 1.Elevar nuestros deseos de pronta restauración de la salud del camarada Fidel Castro y expresar nuestra confianza de que la sociedad universal seguirá recibiendo de él, sus indudables aportes a la construcción de una sociedad mas justa, una nueva dimensión de la ética socialista y un planeta mas seguro.
  • 2.Apoyar todos las medidas generadas en el proceso interino de administración del Estado cubano mientras se restaura la salud del camarada Fidel Castro, las cuales expresan el funcionamiento de la legalidad socialista de la República de Cuba.
  • 3.Rechazamos y denunciamos las maniobras de intervención imperialista contra la Revolución Cubana aprovechando la salud del comandante Fidel Castro.

COORDINADORA GENERAL DEL PARTIDO DEL PUEBLO
Ciudad de Panamá, 6 de agosto de 2006

RESOLUCIÓN DEL PLENO DE LA COORDINADORA GENERAL
DEL PARTIDO DEL PUEBLO
CON RESPECTO A LA LUCHA DEL PUEBLO MEXICANO POR LA DEMOCRACIA

CONSIDERANDO

  • 1. QUE LA SOCIEDAD MEXICANA SE HA VISTO SEVERAMENTE AFECTADA POR LA VORACIDAD DE LOS MONOPOLIOS Y TRANSNACIONALES, QUE EN EL MARCO DE LAS IMPOSICIONES DE LOS LLAMADOS “TRATADOS DE LIBRE COMERCIO” CON LOS ESTADOS UNIDOS HAN PRODUCIDO UNA INTENSA EXPLOTACIÓN DE LOS TRABAJADORES Y PRODUCTORES MEXICANOS, HA EMPUJADO A GRAN PARTE DE SU POBLACIÓN A LA EMIGRACIÓN Y HA PRODUCIDO EL ENRIQUECIMIENTO ILICITO E INJUTIFICADO DE LAS CLASES GOBERNANTES DE ESE PAIS.
  • 2. QUE EL PUEBLO MEXICANO ASUMIENDO CONCIENCIA DE LA NECESIDAD DEL CAMBIO SE HA ORGANIZADO MAYORITARIAMENTE PARA DAR UN VUELCO A LA SITUACIÓN EXISTENTE MEDIANTE EL RECURSO DE LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL.
  • 3. QUE EL ESTABLECIMIENTO GOBERNANTE, CON EL APOYO DEL IMPERIALISMO NORTEAMERICANO, HA MANIOBRADO PARA ESCAMOTEAR EL LEGITIMO TRIUNFO DE LA COALICIÓN POR EL BIEN DE TODOS.
  • 4. QUE EL RECLAMO ACTUAL DE LOS SECTORES POPULARES MEXICANOS CONSISTE EN REAFIRMAR LAS POSIBILIDADES DE LOS MECANISMOS LEGALES MEDIANTE LA EXIGENCIA DEL CONTEO TOTAL DE VOTOS, RECLAMO QUE CONSIDERAMOS JUSTIFICADOS.

    RESUELVE

  • 1. APOYAR LAS RECLAMACIONES POLÍTICAS ELECTORALES DEL CONJUNTO DE LA SOCIEDAD MEXICANA, EXPRESADAS POR LA COALICIÓN POR EL “BIEN DE TODOS” Y SU CANDITADO ANDRES MANUEL LOPEZ OBRADOR.
  • 2. CURSAR COPIA DE ESTA RESOLUCIÓN A LA “COALICIÓN POR EL BIEN DE TODOS”.
  • 3. CURSAR COPIA DE ESTA RESOLUCIÓN A LA REPRESENTACIÓN DIPLOMÁTICA DE LA REPUBLICA DE MÉXICO EN PANAMÁ, SOLICITANDO MUY RESPETUOSAMENTE A ESTA DELEGACIÓN DIPLOMÁTICA, QUE DE CURSO DE LA MISMA A LOS ORGANISMOS ESTATALES Y ELECTORALES, CORRESPONDIENTES.
COORDINADORA GENERAL DEL PARTIDO DEL PUEBLO
Ciudad de Panamá, 6 de agosto de 2006


RESOLUCIÓN DEL PLENO DE LA COORDINADORA GENERAL
DEL PARTIDO DEL PUEBLO
CON RESPECTO AL FALLECIMIENTO DEL PADRE NÉSTOR JAEN

CONSIDERANDO

  • 1. Que en el día de la fecha hemos tomado conocimiento del infausto suceso del fallecimiento del padre Néstor Jaén.
  • 2. Que el padre Néstor Jaén fue un ciudadano ejemplar conocido por su sistemática contribución a la construcción de un clima de renovación moral, cultural y material de la sociedad panameña.
  • 3. Que en el marco de esa intención renovadora el padre Néstor Jaén fue impulsor de la refundación constitucional de la república basada en la participación de todas las fuerzas sociales, democráticas y nacionales.
  • 4. Que en este aspecto hemos coincidido con la visión nacional del padre Jaén, de igual manera con la dimensión internacional, solidaria y pacifista de sus preocupaciones.

RESUELVE

  • 1. Lamentar la sensible perdida de este ciudadano ejemplar.
  • 2. Exhortar a la ciudadanía a mantener viva la llama de la confianza en las gentes y en el trabajo de la unidad con el pueblo que mantuviera este incansable luchador.
  • 3. Cursar copia de esta resolución a sus familiares, a la comunidad Jesuita del Colegio Javier, a los medios de comunicación y guardar un minuto de silencio en el Pleno de nuestra Coordinadora.

COORDINADORA GENERAL DEL PARTIDO DEL PUEBLO
Ciudad de Panamá, 6 de agosto de 2006


RESOLUCIÓN DEL PLENO DE LA COORDINADORA GENERAL
DEL PARTIDO DEL PUEBLO
SOBRE LA AMPLIACIÓN DEL CANAL DE PANAMÁ
Y EL REFERÉNDUM DEL PRÓXIMO 22 DE OCTUBRE DEL 2006.

CONSIDERANDO

  • 1.Que la propuesta de Ampliación del Canal, es una necesidad objetiva impuesta por el proceso de integración mundial.

  • 2.Que el Proyecto de la ACP sustentado por el Gobierno es antinacional y neoliberal.

  • 3.Que nuestro Partido ha venido señalando que la propuesta de la ACP no es distinta a la realizada por el Gobierno norteamericano, cuando se construyó el Canal, pues la misma es para beneficio foráneo y no para beneficio de los panameños.

  • 4.Que es necesaria la discusión de un Plan de Desarrollo Nacional en donde la ACP aporte la alícuota o la parte que le corresponde, para el desarrollo del país.

RESUELVE

  • Aprobar la propuesta sobre la Ampliación del Canal, presentada por el Coordinador General a nombre del Presidium, con la modificación del último párrafo del documento que debe quedar con el siguiente texto: El Partido plantea el rechazo a ese proyecto, por antinacional y neoliberal, más no la necesidad de la ampliación del Canal. En consecuencia apoyamos un proyecto con desarrollo nacional, exigiendo la alícuota de la ACP en ese desarrollo durante la construcción del tercer juego de esclusas. Como en estos momentos presionan amplios contingentes sociales, abrir un debate nacional para consensuar un Plan de Desarrollo Nacional antes del Referéndum, es inteligente, prudente y políticamente correcto, sumarse en primera línea a esa presión y de no lograr superar éstas deficiencias, el Partido del Pueblo votará NO en el Referéndum, al proyecto Ejecutivo-ACP sobre la Ampliación del Canal por su orientación antinacional y neoliberal.

COORDINADORA GENERAL DEL PARTIDO DEL PUEBLO
Ciudad de Panamá, 6 de agosto de 2006

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El proyecto de ampliación de la ACP
es antinacional y neoliberal

Hoy la nación panameña experimenta una polarización ante el proyecto de la ACP sobre el tercer juego de esclusas. Como resultado de un largo camino recorrido, la Autoridad del Canal, en uso de sus facultades constitucionales y legales, propuso su proyecto de ampliación de las dimensiones de la vía acuática, divulgado como el tercer juego de esclusas. Siguiendo el curso normativo formal, la ACP presentó su propuesta al Poder Ejecutivo para su examen y aprobación como proyecto de gobierno y así poderlo enviar a la Asamblea de Diputados para ratificarlo o rechazarlo, desenlace del cual depende la celebración del Referéndum obligatorio para una decisión final. En ese recorrido, el proyecto está ahora en la instancia de la Asamblea donde no se le puede modificar absolutamente nada y si se le ratifica pasará a la fase de Referéndum.

Por todo lo realizado, por el ejecutivo y la ACP, desde que el Presidente recibió el proyecto de la ACP sobre la Ampliación del Canal en abril de este año, podemos establecer que el método utilizado para la discusión del proyecto ha sido amañado, violando el ejercicio de la democracia y el derecho de auto-determinación popular, método cuyo propósito ha sido impedir que las masas puedan opinar desde sus diversos intereses y deliberar para que ese proyecto de ampliación sea realmente una decisión soberana de la nación. Se han utilizado prácticas subliminales; de sugestión; de seducción; han abundado los sofismas y paralogismos; todo con el mismo fin: evitar que se conozca la verdadera relación saqueadora del Canal sobre nuestros recursos naturales, ineludibles para su funcionamiento, y ocultar la responsabilidad que, por ley y moral patriótica, les toca a los dirigentes del Estado y de la Autoridad del Canal. La campaña organizada oficialmente son monólogos de mercadeo de los funcionarios, donde se omite el debate y solo se va a oír y preguntar. Todo esto es la táctica gubernamental para conseguir el SI para el proyecto que en realidad es el proyecto de la ACP.

El proyecto de la ACP, partiendo de la premisa de que la reorganización económica, integradora del mundo, ha generado una nueva demanda objetiva sobre el Canal de Panamá, en cantidad y calidad, ha propuesto un proyecto de ampliación de la capacidad del actual Canal. Las obras que abarcan esa ampliación, solo se ubican en lo que es la vía acuática. Pero, la realización de esas obras afectan amplios recursos naturales que son propiedad del pueblo panameño, sin que la ACP se sienta responsable por las implicaciones e impactos que la toma de ellos le cabe. Según su argumento, ella esta relevada de esa responsabilidad. Esta actitud viola la Constitución Nacional que declara al Canal “patrimonio inalienable de la Nación panameña”. Esa inalienabilidad del Canal, según las leyes 19 y 21 de junio y julio de 1997 respectivamente, la define como la prohibición “de vender, ceder, hipotecar, ni de ningún otro modo, gravado o enajenado”.

Esas dos leyes determinan el contenido del concepto “Canal”, como la vía acuática, fondeaderos, atracaderos y entradas; tierras y aguas marítimas, lacustres y fluviales; esclusas; represas auxiliares; diques y estructuras de control de aguas”. No obstante el proyecto de ampliación de la ACP se arroga el derecho de enajenar el agua de la Cuenca hidrográfica que está bajo su responsabilidad y administración.

El peaje solo cubre el uso del agua para tener derecho a tránsito, pero no cubre el volumen de agua consumida que es la materia prima para el esclusaje necesario de ese tránsito. Como materia prima tiene un valor incorporado por el valor agregado que crea el colectivo social que habita el área del Canal (territorio de la antigua Zona del Canal) de diversa manera para mantener y preservar el agua suficiente para garantizar los tránsitos. Esa agua, durante toda la existencia del Canal, fue usurpada por el régimen colonialista-militar impuesto por los norteamericanos y todavía la Autoridad panameña, con el proyecto de la ACP, se empeña en prorrogar esa enajenación de manera indefinida. Se demuestra con esa actitud e intención, el carácter sumiso de los autores del proyecto que rehuyen su responsabilidad de defender los intereses nacionales ante aquellos intereses externos, que han amasado sus riquezas a base del despojo de nuestro recurso hidrográficos y ante los panameños privilegiados que han medrado con las rentas que producen los peajes, negando e interfiriendo su distribución para el desarrollo socio-nacional.

La autoridad del Canal tiene jurisdicción administrativa, operativa, y en el funcionamiento, conservación, mantenimiento, mejoramiento y modernización del Canal. Entendiendo que el Canal es un complejo de recursos nacionales, en obediencia a la ley 19, no puede limitar la ampliación solo a la vía acuática. Tiene una responsabilidad directa que abarca un espacio más amplio que será afectado con las obras de ampliación de la vía acuática y que la obliga a añadir otras obras. La Autoridad del Canal tiene asimismo responsabilidades de administración, mantenimiento, uso y conservación del recurso hídrico en toda la Cuenca hidrográfica del Canal. En este aspecto hace sinergia con otros organismos gubernamentales, pero bajo su dirección.

La estrechez del enfoque del proyecto de la ampliación de la ACP, en que limita su responsabilidad a las 4 obras que aumenten la capacidad de la vía acuática, es una flagrante omisión de sus facultades y poderes que el Estado delegó en ella para, desde este recurso económico, impulsar el desarrollo nacional. La ACP como instrumento estatal, por norma jurídica, institucional y política esta obligada a proceder dentro de la alícuota que le corresponde en ese desarrollo, siguiendo los parámetros que ha trazado el cumplimiento del Tratado del Canal en 1999. En virtud de él, nuestro país liberó todo nuestro territorio nacionalizó el Canal, y nos zafamos de las garras del Pentágono, el verdadero poder en el Canal. Se habrá alcanzado un cambió radical de la base material de nuestra nación.

La propuesta de la ACP ignora esta realidad, procediendo como si estuviera presente el amo colonial. Su patrón sigue siendo la de fetichizar la posición geográfica y el Canal, ante los cuales hay que doblegar la nación y sacrificar al pueblo panameño.

Esta obsolescencia del criterio que preside el Proyecto, lleva a ver la ampliación como un gran negocio de intereses externos y de minorías internas exclusivas. El proyecto además de antinacional es neoliberal, al magnificar las bondades mercantiles y rentistas de la posición geográfica y el Canal, no solo reduciendo sino ignorando el significado y el papel que esos factores transitistas deben jugar como motor en la producción nacional y en el elevamiento de la riqueza social con sentido de justicia social.

El Proyecto prescinde abiertamente de obligaciones específicas asignadas en el Plan General de la ley 21 de 1997 y que están relacionadas con los temas de las áreas ambientales, producción rural, producción industrial y generación de empleos, viviendas y áreas de desarrollo compatibles con el Canal. Todos estos componentes tienen que ser el contexto de la construcción del tercer juego de esclusas y especificar respuestas proporcionales consonas con su coyuntura. Tergiversa el señalamiento preciso, expreso, en el concepto de uso de suelo, que obliga “el puente norte de las esclusas de Gatún que deberá construirse conjuntamente con el proyecto del tercer juego de esclusas”. De la misma manera, se plantea utilizar el sistema vial existente como acceso al área y a lo largo del lago Gatún y proveer derecho de vía de las carreteras y los enlaces con el nuevo puente de Gatún (tercer puente). El proyecto desvía su obligación al plantear solo un estudio y posterga su construcción para después de la construcción del tercer juego de esclusas. ¡Tremenda jugada de tontos!.

El proyecto pasa por alto dos problemas fundamentales: la negación del mercado que genera el tránsito canalero para la producción nacional y el relacionado al consumo de agua necesaria para el funcionamiento del esclusaje de la vía acuática y que no se paga.

En el primer caso, en la alícuota de la Autoridad para el desarrollo nacional, esta obligada a crear infraestructura para abrir ese mercado a la producción nacional.

En el segundo caso, los volúmenes de agua que hoy usa el Canal y que se incrementará con el tercer juego de esclusas, ya no es infinita sino finita, para lo cual hay que racionalizarla. Toda la extensa población de la Cuenca hidrográfica y su futuro incremento acelerado, tiene que acopiar esfuerzo, de muy diversa manera, para conservar la cantidad y calidad de agua necesaria. Esto se convierte en valor agregado social. Al entregar gratuitamente esa agua convertida en materia prima para el Canal, como vector del trabajo social, en realidad, lo que se esta practicando como una gran injusticia social, es el trabajo social no remunerado. El agua que necesita el Canal será cada día más cultivada y por tanto el pueblo debe reclamar su pago, que no esta incluida en los peajes, pues allí esta la legitima fuente de la riqueza nacional.

Es de celebrarse el hecho de que se ha ido generalizando el interés por el concepto y reivindicación del Desarrollo Nacional. Pero, fuerzas interesadas pretenden confundir al pueblo, con insertar ese desarrollo en la circunstancia de la construcción del tercer juego de esclusas para convencer de su inviabilidad. Ese intento es una trampa, de la que se vale el Ejecutivo para posponer esa discusión para después del Referéndum. La exigencia que hace el Partido del Pueblo es que la ACP, por norma jurídica y legal y por lo que se le ha puesto en sus manos, tiene deberes compartidos, muy precisos, y que no puede omitir en un plan integral de Desarrollo Nacional. Este Desarrollo Nacional es un Plan Estratégico. Esa parte que le toca en la Estrategia de desarrollo esta consignada en el Plan General de la ley 21 de 1997. En la coyuntura de la construcción del tercer juego de esclusas, hay otras obras de infraestructura de impacto nacional que esta obligada a realizar, a presupuestar y ejecutar. Esta omisión es la que exigimos que se incluya en el proyecto de ampliación, para lo cual hay que cobrar el agua y no solo su uso, como es el peaje.

El Partido del Pueblo es consciente de la necesidad objetiva de la ampliación, ante lo cual sobra la especulación y la suposición anti-científica. Pero, el Partido del Pueblo adversa el proyecto de la ACP por unilateral, por su falta de correspondencia con el auténtico interés nacional, a partir del cumplimiento del Tratado del Canal y por neo-liberal, al someter la ampliación a las leyes ciegas del mercado, excluyendo su proyección socio-nacional.

Así mismo, rechazamos los métodos anti-democráticos empleados por funcionarios que, obedientemente y a veces con cinismo, han promovido ese proyecto contrario al interés nacional.

La demostración más clara que el Ejecutivo ha dado de seguir el camino anti- democrático en el propósito de la ampliación del canal, en connivencia con la A.C.P., ha sido la maniobra del retiro de la Asamblea para devolverlo al Gabinete para que lo modifique, conforme a la diversidad de señalamientos expuestos en las audiencias convocadas por la Comisión del Canal, para darle primer debate. Inicialmente este gesto aparentaba ser positivo, aplaudido por muchos sectores, incluyendo a los del NO. Pero, lo que resultó fue una jugarreta politiquera en la que se dió un paso atrás, para dar dos hacia adelante en la dirección del proyecto anti–nacional de la A.C.P. La forma en que el gabinete “reformó” el proyecto en pocas horas, en el mismo día de su recepción, es una muestra palpable de la falta de responsabilidad y muy poca seriedad, en el tratamiento de un tema en el cual está contenido el futuro de nuestra nación y los intereses más profundos de nuestro pueblo. Realmente esto se ha reducido a una chicana del ejecutivo.

La ampliación es viable porque los intereses económicos existen para su realización. Lo que aún no se ha logrado es su factibilidad pues, el principal sujeto que es el pueblo panameño, tiene serias dudas de sus bondades. Por los métodos reprobables se podría lograr el SI pero, eso no garantiza la factibilidad panameña, que a lo largo de un siglo demostró que el Tratado Hay-Bunau Barilla tampoco era factible e impuso su abrogación.

Abajo el proyecto de la ACP.
Ampliación pero, como parte del Desarrollo Nacional legítimo,
adecuado a nuestra realidad liberadora.

Fdo. Rubén Darío Souza Batista
Coordinador General
del Partido del Pueblo.

Ciudad de Panamá, 10 de julio de 2006.

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Declaración del Partido del Pueblo con motivo
del 180 Aniversario del Congreso Anfictiónico

En los anales de la historia de las naciones latinoamericanas se recoge con especial devoción la convocatoria que hiciera Bolívar a toda estas las naciones con el propósito de sentar las bases de un pacto de liga y confederación, que sirviera de marco para la protección de la independencia común y el desarrollo armónico de los países en un clima de cooperación e integración.

El ideal bolivariano se anticipa así en 180 años a la realidad del presente marcada por el surgimiento de grandes polos regionales, que deben potenciar las capacidades de las naciones y lanzarlas a estadios superiores de realizaciones en todos los campos de la economía y del desarrollo humano.

Lo anterior tiene especial significado en la América de Bolívar que pugna contra los sometimientos económicos políticos y jurídicos con respecto a los Estados Unidos, y reclama el rescate de sus recursos naturales para ponerlos al servicio de las necesidades impostergables de su gente mediante la creación de riqueza con garantías de acceso para todos.

En el ámbito nacional panameño esta conmemoración y su significado nos debe permitir abordar consecuentemente el tema de la ampliación del Canal como herramienta importante del desarrollo. No obstante esta no debe esgrimirse, de manera antinacional, como lo hace el proyecto de la ACP, el cual da continuidad a la concepción utilitaria unidireccional impuesta previamente por el imperialismo norteamericano, sino que debe concebirse como representación objetiva de un mundo multilateral que nos impone la integración, de conformidad con la coexistencia de intereses diversos entre ellos el de la propia nación panameña que demanda su desarrollo pleno como parte de ese mundo diverso.

En correspondencia con el reconocimiento de la existencia de intereses exógenos demandamos que se tengan en cuenta los intereses de todos los componentes de la nación panameña. En función de esto señalamos que un proyecto consecuente con todos los intereses en juego, exige la renovación de la supraestructura jurídica y política, que incluye a los estados progresistas, tanto de Latinoamérica como de todo el mundo, es aquel que permite el desarrollo de toda la nación al mismo tiempo que garantiza el funcionamiento eficaz de la vía interoceánica.

Solo el desarrollo pleno de las naciones latinoamericanas materializará el mensaje bolivariano de fraternidad, paz y prosperidad.

Por el Presidium del Partido del Pueblo.

Rubén Darío Souza Batista
Coordinador General.

Ciudad de Panamá,junio de 2006.

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EL otro tránsito

Dr. Juan Carlos Mas C. -Médico- *

Las argumentaciones que van y vienen, refiriéndose a la necesidad de la ampliación del Canal, se basan en las predicciones de la demanda de tránsito. Para orientarnos en esto es menester que precisemos en forma simple cual es el tipo de tránsito, actual y potencial del canal. En efecto, preguntémonos ¿Qué pasa por el Canal? Respuesta: Por el mismo pasan mercaderías, combustibles y personas (antes de la era de los aviones pasaban buques de pasajeros con asiduidad) De todo este tipo de tránsitos ¿cuáles son los que exclusivamente necesitan del tránsito por la zanja? Respuesta: son las mercaderías y cierto tipo de pasajeros que se explicará al final.

Los combustibles, como es sabido, ya sean fluidos o gaseosos, pueden pasar entubados en oleoductos o gasoductos, y aun más, para ellos es posible transitar por la variada cintura ístmica, atravesándola por cualquiera de sus partes sin necesidad de estar en la inmediatez de la zanja.

Esto quiere decir que desde Puerto Escocés hasta el Pacifico, o desde Charco Azul hacia el Atlántico, o desde Puerto Mutis hacia Belén, se puede atravesar el Istmo con otro tipo de acarreos sin navegación. Además el Istmo alberga la capacidad de dar paso múltiple a las comunicaciones electrónicas que integran la red internacional de informaciones. Estas últimas formas de tránsito aluden a la otra potencialidad istmeña, que no se reduce al monocultivo de la zanja, mas bien se empina sobre la condición vial múltiple del país.

Panamá no es solo un canal, es el reclamo de nuestra publicidad turística, realmente somos muchas posibilidades productivas. De ellas todos reconocemos -por el ancestro cultural- las posibilidades de un Panamá agrícola; también existe el potencial de un Panamá industrial; pero, si a pesar de todas esas posibilidades, decidiéramos consagrarnos totalmente a la función de tránsito, entonces ¿por qué concentrarla exclusivamente alrededor de la zanja, y no difundir las posibilidades de las rutas a través de todo el país, desde Darién a Bocas del Toro, balanceando el desarrollo egoísta de la ruta central? Pero imaginemos que en vez de explotar la condición vial múltiple, reiteráramos la posición conservadora de intensificar el monocultivo de la zanja?

Lo anterior tiene que ver con la noción de desarrollo. Para nosotros existen dos desarrollos que hay que diferenciar: El desarrollo general de las actividades económicas y de las regiones, y el desarrollo específico de la condición vial. El primero es el desarrollo simétrico y homogéneo de todas las actividades económicas, -entiéndase sector primario, secundario y el sector terciario, dejando atrás el concepto que basándose en los criterios de ventajas comparativas que hacen de Panamá rehén del sector terciario El desarrollo simétrico debe extenderse a todas la regiones geográficas, borrando las diferencias entre regiones con activa economía de mercado, y regiones periféricas excluidas de todo. El segundo es el desarrollo específico de la condición vial que significa que todas las regiones deben ser incorporadas a la función de tránsito que le compete. Lo contrario de insistir solamente en la condición vial de la zanja e intensificar el monocultivo de la misma.

¿Sabemos con certeza que tipo de tránsito se beneficiaría de la ampliación? Solo hay dos usuarios amarrados a la zanja: las mercaderías (por ahora y mientras perduren los presentes usos tecnológicos) y el flujo naval militar. ¿Qué significa lo anterior? Que debemos reconocer que además de los mega-porta-contenedores, los otros post Panamax son los grandes portaaviones del presente y del futuro. Repasemos la lista: El George Washington es el barco insignia de toda la flota de propulsión nuclear. A su alrededor, con proyección bi-oceánica, se ejecutan actualmente las intimidantes maniobras navales Partnership y Round Up. Este aterrorizador gigante tiene 330 metros de eslora; los de la clase Forrestal, primeros de la serie convencional tienen, 316.7 m; los de la clase Constellation, también convencionales, tienen 318 m. De los portaviones convencionales el último construido de esa serie lo fue el J. F. Kennedy con 327m; los de la clase Enterprise, que fueron los primeros de propulsión nuclear, tienen 335 m; los de la clase Nimitz tiene 332.8 y se perfilan como el prototipo de la fuerza total del siglo XXI.

Toda vez que la dimensión máxima de las exclusas actuales es de 304.80 m. estos flotantes cancerberos de los pueblos serán los beneficiarios más directos de la ampliación, ya que a tenor del artículo VI del Tratado de Neutralidad tienen franco y expedito paso. Con la presente iniciativa, la estrategia de servicios del Canal de Panamá -conducida por nuestros silver-zonians- se estaría realineando con su función original de llave de la hegemonía naval y aérea estadounidense, solo que esta vez con fondos panameños. Runsfeld debe estar frotándose las manos de regocijo.

*El autor es miembro del Consejo Nacional de Soberanía y Paz

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La lucha popular panameña y el 1º de Mayo

El 1º de Mayo es un día glorioso en que el proletariado internacional, a la par con todos los trabajadores del planeta, salen a las calles, no solo a recordar la gesta que abrió el sendero luminoso de la humanización del trabajo a escala universal sino a hacer un recuento de sus logros, a establecer el estado de sus batallas en curso, a esbozar las nuevas confrontaciones que se aproximan y sobre todo a expresar su voluntad de continuar su lucha en escalada hacia la liberación nacional y social. Realmente el 1º. de mayo es un día de reafirmación de la lucha de la clase de los trabajadores y de demostración de su fuerza demoledora cuando convergen hacia un punto común de justicia social.

El espíritu progresista que encierra esta fuerza laboral, en las condiciones de la época contemporánea, de la acumulación histórica que ostentan los trabajadores a escala mundial, de la crisis general del capitalismo, de la integración económica objetiva global, y de la transición obligatoria de la super-estructura política que empuja necesariamente a otra institucionalidad y un nuevo orden más consecuente, pese a la reacción mundial, todos estos factores hacen imposible que los destinos del mundo sigan siendo patrimonio exclusivo de las cúpulas centralizadas y prepotentes, de tiranos, de demagogos, de burócratas corrompidos, ladrones y sicarios. Desde este punto de vista el mundo se inmerge paulatinamente en una revolución social de hecho en la cual las masas van adquiriendo el papel protagonista principal y creando una nueva arquitectura social más justa.

En el seno de nuestra nación este fenómeno social, en movimiento, no nos es ajeno. Panamá no es el de un siglo atrás, el de gamonalistas y caudillos, no es el de 50 años atrás, agobiado por la oligarquía militarista en alianza con los colonialistas yanquis apostados en la Zona del Canal. Tampoco es el de 16 años atrás en que el pueblo panameño fue agredido por la infame invasión yanqui para restaurar los intereses oligárquicos en el poder, echar abajo conquistas laborales logradas y conducirnos por decreto, por el rumbo neo-liberal.

A través de todos estos pasajes de su vivencia social, nuestro pueblo también ha cambiado relativamente, sobre todo, los trabajadores, cuantitativa y cualitativamente. Las masas panameñas están despertando, superando su conformismo, su indiferencia y su inconciencia; de su actitud contemplativa y fatalista esta pasando al lanzamiento de su voz, a tomar beligerancia por derecho propio y a exigir espacio deliberativo. Este pueblo panameño de hoy choca frontalmente con el viejo orden institucional que el régimen bipartidista se aferra en tutelar y con la partidocracía, coludida con roscas cerradas que obstruyen la posibilidad de formar partidos populares de clase.

Nuestra sociedad es una sociedad enferma estructuralmente. El reloj histórico de su cambio ya, marcó la hora con el cumplimiento culminante del Tratado del Canal en diciembre del 99. Obtuvimos nuestra integridad territorial, se nacionalizó y estatificó nuestro principal recurso productivo, el Canal de Panamá, y se desocupó militarmente nuestro país. Esta liberación es una conquista histórica para consolidar nuestra liberación nacional, para desarrollar nuestro Estado hacia una democracia pluralista participativa que se empeñe en culminar nuestra independencia, eliminando el interventor Tratado de Neutralidad, que se dedique a llevar adelante una política de justicia social y a desarrollar la producción nacional, basada en la explotación diversificada de nuestros recurso naturales propios, autóctonos y auténticos, base de la verdadera riqueza de los países y que permiten de manera estable acometer la solución de los tantos problemas sociales cada vez más graves. La prosperidad de nuestro país no puede quedar en dependencia de los vaivenes de la economía endógena. Mas cuando el capitalismo, sistema dentro del cual estamos situados, esta en una crisis general mortal, como la crisis energética, ambiental (calentamiento), hídrica, comercial (déficit crónico del comercio entre las potencias capitalistas y las económicas de los países emergentes) crisis del dólar, etc.

Quiere decir que la crisis que padece nuestro país por causas internas, está, a su vez dentro del contexto de la crisis general del capitalismo la que estremece nuestro entorno sub-continental, desgajando varios Estados sur-americanos de la férula yanqui y abriendo consiguientes perspectivas de más cambios en otras regiones latino-americanas. Los movimientos de conmoción en el seno de la metrópoli imperialista norteamericana de los millones de inmigrantes son otros signos impresionantes del capitalismo decadente.

En consecuencia, los sucesos sociales de Panamá, en que las masas tienden a llenar un vació socio político, no es un fenómeno casual, sino signos de los tiempos en que vivimos. Son momentos en que el poder político imperante no se compagina con la voluntad del pueblo de romper con el pasado ignominioso, aristocratizante de minorías privilegiadas y de injusticia. Esta incongruencia entre el poder institucional retrógrado y la voluntad popular progresista en expansión es el eje fundamental de la crisis social panameña que no llegará espontáneamente, por impulso natural, a un desenlace favorable al deseado progreso social.

Falta la conciencia de clase correspondiente, que concentre en una fuerza unitaria la evidente voluntad de lucha popular que se derrama en una diversidad de acciones dispersas, sin una orientación política única, con lo cual se desgasta ese instinto revolucionario de las masas y se agotan sus energías. Los trabajadores de Panamá tienen sobre sus espaldas la gran responsabilidad de hacer posible la integración de un movimiento nacional para concentrar esa fuerza que ante la crisis social de nuestro país salve a nuestra patria de su destrucción como nación y a nuestro pueblo del camino por el que nos lleva la mala y equivocada dirección que nos puede convertir en parias. Especialmente la clase obrera debe jugar un papel de vanguardia en esta gesta que nos permita hacer un nuevo país. En este 1º. de mayo y ante los desafíos que están a la vista, la clase obrera no puede perder de vista su papel histórico de conducción transformadora y seguir dispersa, distribuida en pequeñas capillas, siguiendo lideres sectarios, anacrónicos y anti-democráticos. La unidad del movimiento obrero depende en estos momentos de un liderazgo ecuánime, amplio, sin dogmas, pero firme en los principios progresistas, de gran capacidad de empatía, y de una formación revolucionaria sólida, científica teórica y práctica.

Estamos frente a un reto supremo que es la ampliación del Canal ante el cual concurren una diversidad de intereses tanto internacionales como nacionales. La clase obrera y todos los trabajadores no pueden sustraerse de este problema. Lo peor que puede pasar es que por su dispersión faciliten los propósitos de aquellas fuerzas anti-nacionales y anti-obreras. Para que los trabajadores tengan fuerza deliberativa deben formar un frente común que enarbole unitariamente sus banderas de clase adecuadas a la reivindicación nacional, consolide una sola voz ante el propósito de ampliación e integre su potencial político unitariamente, posibilidad que nos da la oportunidad presente como sé esta haciendo en otros pueblos hermanos de América Latina. En esta conjunción de fuerza la clase obrera debe estrechar su alianza con los campesinos, con los indígenas y las minorías afro-panameñas.

Esta es la oportunidad que en este primero de mayo nos plantea al proceso nacional liberador, democrático y de justicia social, y llamamos a las masas y sus dirigentes comprometidos con la causa popular, a una convergencia popular desde los avances que hemos logrado porque la lucha continua y así la victoria es inevitable.

Por el Presidium del Partido del Pueblo.

Rubén Darío Souza Batista
Coordinador General.

Ciudad de Panamá, 1º de mayo de 2006.

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DECLARACION

SOBRE LA CONSTITUCION DE UNA FUERZA POLITICA ALTERNATIVA
DEL PUEBLO PANAMEÑO

            Las organizaciones y personas firmantes de esta declaración, reunidos/as el día 25 de marzo de 2006, en la ciudad de Panamá, luego de un debate amplio, CONSTATAMOS:

  • Que es notorio el descontento creciente del pueblo panameño con el actual sistema socio-político, engarzado en la dependencia, el atraso económico y la expoliación que realizan las grandes corporaciones financieras, imperialistas y locales, de recursos naturales, de la fuerza de trabajo del pueblo, de nuestros profesionales, de nuestra condición de tránsito internacional y en general de la cultura.
  • Que este sistema es avalado por los regímenes políticos, sustentados en los partidos tradicionales que han gobernado por décadas, y en el presente por las cúpulas del PRD, el Arnulfismo y sus aliados. También por las fuerzas poderosas que dominan la economía del país, y todos sus organismos, que han servido y sirven, junto a los mencionados partidos, para desorientar a los pueblos, frenar las ansias populares de liberación nacional y social, y para mantener divididas a las fuerzas verdaderamente patrióticas y populares, imponiéndole al estado siempre una orientación pro-norteamericana, en todos los niveles y disciplinas.
  • Que todo ello ocurre, pese a que hemos logrado, tras una larga lucha, la liquidación del enclave colonial de la Zona del Canal, y cuando el mismo Canal hoy pertenece a la nación panameña. Sin embargo, después de 1999, el país carece de una propuesta estratégica nacional en aras de resolver los más caros intereses del pueblo y, por el contrario, todo se hace para beneficio de unos pocos y de sus tutores internacionales.
  • Que esta crisis es la que determina, por tanto, el legado de corrupción rampante, de medidas antipopulares, privatización de empresas estatales, aumento de la deuda externa, todo lo cual ha producido un aumento dramático de la pobreza, el desempleo, el consumismo y la violencia.
  • Que coincidimos en la necesidad urgente de presentar al país una propuesta política diferente a los partidos tradicionales; diferente a la pseudo democracia neoliberal que nos impone la oligarquía criolla en asocio con intereses extranjeros. Es de común acuerdo que debemos crear una FUERZA POLITICA POPULAR ALTERNATIVA, entre cuyos objetivos estará la construcción de un PARTIDO POLITICO de carácter amplio, popular, patriótico, antioligárquico, antineoliberal y antiimperialista, que propugne por la unidad latinoamericana como la soñó el Libertador, Simón Bolívar. Partido político que recoja las aspiraciones populares a una sociedad realmente democrática, con justicia social, con un proyecto de nación y unos planes económicos que pongan por delante los intereses de las clases más pobres y explotadas.
  • Que, pese a las limitaciones impuestas por un Código Electoral hecho para perpetuar el bipartidismo, estamos de acuerdo en que ha llegado el momento de empezar a construir esta alternativa política, la cual se ve potenciada por las aspiraciones al cambio que están ocurriendo en toda Latinoamérica, de la cual no escapa el pueblo panameño. Respecto a la forma que tendrá nuestra participación en las elecciones de 2009, partido político o libre postulación, es algo que se decidirá democráticamente de acuerdo a la situación objetiva imperante.

Por ello, RESOLVEMOS:

  • Constituirnos en un Comité Organizador nacional de una Fuerza Política Alternativa que exprese las demandas sociales, políticas, económicas y culturales de nuestro pueblo. Comité Organizador que estará compuesto por un (a) representante de cada uno de los grupos presentes, así como las personas independientes que se adhieran y que seguirá abierto a nuevas incorporaciones.
  • Que adoptamos como base política y metodológica que guíe el proceso de construcción de esta Fuerza Política Alternativa el documento “Acerca de una Fuerza Política Alternativa” redactado por el compañero C. F. Changmarín.
  • Que este Comité Organizador sostendrá reuniones regulares, en comisiones de trabajo y plenarias, para la redacción y aprobación de un Programa, una Declaración de Principios y unos Estatutos que darán forma a la Fuerz