Era un muchacho obrero
Por eso, con la mano en alto,
Lo conocí en Moscú, en la primavera.
Pero años después lo vi en la foto:
Esa noche
Esta crónica en tiempo de versos pertenece a la obra "Crónica de siete nombre memorables"
de Changmarín, escrita en ocasión del 50 Aniversario de la Fundación del Partido Comunista
en 1980.
Rodolfo Aguilar Delgado
tenía el perfil duro del roble
que florece en marzo.
que apenas había chupado
la sal de la vida;
pero ya en las bananeras
el imperio le mordía su plusvalía.
y su machete chapeados,
Rodolfo, toro de los cuatro vientos,
hizo parir la huelga en cada gajo de banano,
en cada boca,
en cada puño clandestino,
y desde entonces
lo apuntaron en la lista
y los magistrados del dólar
dictaron la sentencia.
Caminé con él la Plaza Roja...
colgado,
desnudo su pecho, torturado;
con afinados punzones y cachiporras;
con chorros de agua fría y agua caliente;
con patadas y perdigones de escopeta...
en fin asesinado
en el Puerto Armuelles de todos sus amores.
para que pagara su delito
de huelguista
y su firma imborrable
en la ficha del partido de los pobres.
el viejo aldeano,
Presidente de la Liga Campesina,
Eustaquio Caballero,
retador de la aldea
dijo en la sombra:
—Este rosario y estas tres avemarías,
las dedico al alma
de quien en vida fue
el camarada
Rodolfo
Aguilar
Delgado,
amén...